Latinoamérica: ¿Ejércitos para qué?

En un mundo que rearma sus políticas y estrategias tras el fin de la Guerra Fría, los países de América Latina tienen modelos político-económicos de cooperación con el capitalismo mundial, más que posiciones disidentes. Cuando el mercado financiero es un actor a la altura o con más poder que los Estado-Nación, parece más redituable saldar los conflictos por los recursos naturales con negociaciones que con guerras.  Pablo Bonavena y Mariano Millán, docentes de “Sociología de la guerra” de la Universidad de Buenos Aires, analizaron que, en ese marco, el rol de las fuerzas armadas en América Latina es de “transición”, sin guerras y sin hipótesis de conflicto importantes.

El peso de los mercados financieros en la política internacional, la caída del mundo bipolar, los enormes costos socio-económicos de las aventuras militares de Estados Unidos en el exterior, entre otros factores, influyeron en que este país hoy se replantee qué estrategia bélica implementará. Tras la extinción de la hipótesis de conflicto del modelo capitalista que tenía al comunismo como enemigo estelar, América Latina también se encuentra en un escenario de transición en materia de seguridad exterior, respecto al rol de sus Fuerzas Armadas. Al respecto, Bonavena y Millán aseguraron que esto responde a que ya “no hay una hipótesis fuerte de conflicto. Las ambiciones de hegemonía de Brasil, y los restos de contrainsurgencia en Colombia y México, son excepciones matizadas.

Protesta en México  (Panorama)

En Argentina,  sin guerra y tras la caída de la doctrina de Seguridad Nacional -política exterior norteamericana de entrenamiento militar para la lucha anticomunista en Latinoamérica-, aún resta encontrar una hipótesis de existencia para sus Fuerzas Armadas. En este escenario, predominantemente de “transición”, los también investigadores de FLACSO-UBA e impulsores de la revista “Cuadernos de Marte”, sumaron un actor determinante: la lucha contra el narcotráfico.

En los países latinoamericanos hay un gran debate sobre qué hacer con la cuestión bélica: si fortalecer los ejércitos, si terminar de desarmarlos, si mejorar la diplomacia. Y aunque quisiera, Argentina no podría sumarse a la carrera armamentista. Sobre este punto, Bonavena sostuvo que armarse sería contradictorio con la política argentina.

¿Qué política de Defensa debería seguir Argentina?

 Se piensa una fuerza militar de acuerdo a alguna hipótesis de conflicto. Visto desde el desarrollo capitalista, un país que busca cierta soberanía, es un país que piensa una fuerza militar. En Brasil hay un atisbo de pensar una economía potente, que reclame una presencia mundial y subordine regionalmente a otras fuerzas para potenciarla, y eso supone una política militar. Brasil sí tiene una hipótesis de conflicto con EEUU, como hipótesis. En principio, coopera, pero en algún momento puede que no. Para ese momento Brasil tiene alguna hipótesis sobre la pelea en el Amazonas o de pelea en el mar, por eso hace submarinos o entrena sus tropas en Irán. Venezuela también tuvo un principio de armarse porque tuvo un reclamo de autonomía sobre la subordinación histórica del capital petrolero. Eso no ocurre en Argentina.

Según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo, son 23 los países que, por lo menos, duplicaron o triplicaron sus gastos entre 2004 y 2013. Entre ellos, Argentina, que los duplicó. El informe agrega que los países con mayor gasto militar son Rusia, China y Estados Unidos –pese a registrar una caída de casi el 8% durante la última década-, Arabia Saudita y Francia. En 2013, el aumento del gasto en armamento respecto del PIB argentino de 2004 fue del 155 %.  Pese a ello, la Defensa en en el país está dirigida al “desarrollo de sus capacidades”.

Protesta conta Monsanto en Argentina

Así lo afirmó el ministro de Defensa nacional, Agustín Rossi, en Radio Nacional. Recalcó que los países que conforman la UNASUR “no tenemos hipótesis de conflicto sino una defensa por desarrollo de capacidades”. “El desafío es potenciar esas capacidades en caso de necesitar defender los recursos naturales”, dijo el ministro, tras la apertura del Seminario internacional “Recursos Naturales y Defensa”.

Videla y Pinochet, dictadores del Plan Cóndor (Télam)

Rossi se refirió la presencia de recursos naturales estratégicos en América Latina frente a un mundo que la demanda, pero destaco que “es un continente de paz”. Dentro de objetivos que apuntan a desarrollar la diplomacia, el lugar de las fuerzas es difuso: “Cuando hablamos de soberanía e integralidad territorial hablamos de defensa de los mismos, quizás allí tengan lugar las agencias de defensa”, indicó Rossi, en consonancia con lo que plantean Bonavena y Millán.

-EEUU no piensa en invadir Argentina por Vaca Muerta- ironizó Bonavena- porque es más barato tenerla como socio, en las condiciones leoninas existentes. Si hay países dispuestos a negociar sus recursos en forma leonina para qué invadirlo. En otra época del capitalismo en esta región había ciertas pretensiones de desarrollo nacional, de formación de burguesías nacionales, aunque sea en una formación más ideológica, hoy en día suena extraño pensar la militarización.

Desde el Plan Cóndor, las burguesías de América Latina han tenido “una capacidad de juntarse contra el comunismo que es conmovedora”, afirmó Bonavena. Pero tras la caída de la Unión Soviética y de la hipótesis del comunismo como enemigo, eso también cayó. “Por algo Argentina desfinancia el Ejército. Ahora no tiene ninguna hipótesis de pelearse con el Grupo Clarín, donde se necesite el ejército. Entonces, hay que ver cuál es la hipótesis y el modelo de país. Si uno se inserta donde se tiene que insertar  según el capitalismo, ¿para qué se quiere una fuerza armada?” Y concluyó que “si estas con una estrategia no capitalista sería pertinente preguntarse por una América Latina armándose”.

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