Analizan las obras realizadas a más de un año de la inundación


La mayor parte de las obras que forman parte del proyecto provincial de obras elaborado luego de la inundación del 2 de abril se encuentran en etapa de licitación y aún no han comenzado. Actualmente, sólo se están desarrollando las tareas de canalización y recubrimiento con hormigón del arroyo Del Gato en la desembocadura sobre el Río de La Plata. La finalidad es duplicar el caudal del principal curso de agua de la región, que a su vez es alimentado por otros arroyos menores.

Jorge Ernesto Gil, arquitecto especialista en Impacto Ambiental Territorial e integrante del Centro de Investigaciones Populares (CIP) analizó el estado de las obras pautadas. En diálogo con Comunidad al Palo!, afirmó que aún se debe trabajar en la relocalización de las familias que habitan en las cercanías del arroyo Del Gato, ya que “es muy posible que sus márgenes se vuelvan a ocupar”. Aclaró que, según las leyes de hidráulica, vigentes debe quedar una zona libre de ocupación que, con el curso de agua canalizado, no podría ser menor a los 15 metros.
Otra de las etapas del proyecto que aún no se iniciaron es la construcción de derivadores en las calles 143 y 131, que toman las aguas de los arroyos Pérez y Regimiento respectivamente. Su función sería que el agua de esos cursos naturales no entre en la ciudad y llegue al arroyo Del Gato más fácilmente.
Parte de las obras actuales ya habían sido previstas y presupuestadas  por la Dirección de Hidráulica en 2010 pero se modificaron o ampliaron a partir de los efectos sufridos el 2 de abril. En tal sentido, Gil ejemplificó que “en la zona de 68 y 31 el agua nunca había pasado de la vereda. Lo que estaba pensado en 2010 era tomar las aguas del arroyo Pérez, ahora también hubo que pensar en el arroyo Regimiento”.
La finalización del proyecto estructural de canalización del arroyo El Gato se estipula en 3 años. Se trata de trabajos por $1.973 millones que, según el ministro de Infraestructura provincial Alejandro Arlía, garantizarían el rápido escurrimiento de las aguas en caso de lluvias de hasta 65 milímetros por hora. Según otra iniciativa presentada en esa cartera por el ingeniero Claudio Velazco en agosto de 2013, las “obras estructurales básicas” requerirían una inversión inicial de $6.887 millones para las cuencas de los arroyos de la región.
Obras municipales
Las acciones realizadas desde el Municipio son menores en comparación con la magnitud del proyecto provincial. Una de ellas consiste en la adecuación y limpieza de los arroyos Carnaval, Martín, Rodríguez y Don Carlos. También corrió por cuenta de la administración local la ampliación de un reservorio ubicado en 131 y 58, cuya función es la de derivar momentáneamente las aguas que llegan desde las alcantarillas para que, por bomba o por drenaje, vuelvan al conducto natural. Según el gobierno municipal, está previsto que se construyan otros cinco reservorios.


Desde la comuna también se construyeron puentes destinados a mejorar el escurrimiento de los cursos de agua e impedir los ‘efectos dique’. “Tanto las vías del ferrocarril como el camino Centenario están puestos transversalmente al arroyo Del Gato, entonces son necesarios grandes puentes abajo para permitir que escurra el agua”, expresó Gil, y agregó que “hay una polémica sobre si la autopista Buenos Aires-La Plata fue un dique o no. Tengo algunas fotos que indican que sí lo fue, aunque hay algunos especialistas que dicen que ya tiene suficientes puentes”.

Correspondencia entre fallecimientos y zonas inundables
Jorge Ernesto Gil se tomó el trabajo de juntar la información necesaria para armar un mapa que compare los lugares donde se encontraron muertos, las trazas originales de los arroyos y las áreas de mayor inundación. Para conocer el nombre y lugar de aparición de las personas fallecidas se basó en publicaciones de diversos medios, en datos de la investigación a cargo del juez Luis Federico Arias y en los aportes que los ciudadanos realizaron a través de la red social Facebook.
“Es impresionante cómo coinciden esas víctimas con esa traza de los arroyos; no era muy difícil saber cuáles eran las zonas de riesgo”, señaló el arquitecto. Los mapas utilizados para la comparación de datos fueron elaborados por el Instituto de Geomorfología y Suelos, el Consejo Federal de Inversiones y el Departamento de Hidráulica de la Facultad de Ingeniería de la UNLP.

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