Rosario: «Con milicos y balas no se resuelve el problema de fondo»

El miércoles 9 se llevó a cabo un megaoperativo contra el narcotráfico en barrios periféricos de Rosario. Desde ese día, 2000 efectivos de fuerzas federales de seguridad permanecen en las «zonas calientes» de la ciudad. El periodista Mauro Federico afirma que, al día siguiente de la operación, muchos de los bunkers estaban funcionando nuevamente y que «el problema del narcotráfico está lejos de resolverse».

El megaoperativo que tuvo lugar el miércoles 9 en Rosario involucró cuatro fuerzas federales, un gran despliegue técnico y tareas de inteligencia planificadas con más de 3 meses de anticipación. Desde ese día, los 2000 integrantes de Gendarmería y Prefectura designados para el operativo permanecen en las “zonas calientes” de la ciudad santafesina y así lo harán por los próximos 60 días, con la posibilidad de una prórroga de 30 días. El plan que es que, luego, sean reemplazados por los efectivos que está entrenando el Ministerio de Seguridad de la Nación junto con el gobierno santafesino y constituyan una fuerza de policía de proximidad, vecinal, que no dependerá de la policía santafesina, sino del Ministerio de Seguridad de Santa Fe y de la intendencia local.

El periodista Mauro Federico, autor de «País Narco» y «Mi Sangre»,  fue convocado por el Secretario de Seguridad de Nación Sergio Berni para realizar una cobertura de la jornada. En comunicación con Rap afirmó que fue mayor la campaña mediática que los resultados de esta acción. Federico analizó que, si bien el operativo fue planteado por el Secreario de Seguridad como el más grande de la historia argentina, “24 o 48 horas después de  que se fueron quienes habían perpetrado el allanamiento, los integrantes de los bunkers volvieron y siguieron vendiendo falopa. El efecto inicial logró supuestamente disuadir a quienes se dedicaban al `narcomenudeo`, pero al día siguiente volvieron a la carga, con lo cual tengo la impresión que la sola presencia de la Gendarmería está provocando una sensación de tranquilidad en la comunidad, pero en el impacto del negocio de la venta directa de estupefacientes -que supongo que debería estar entre las motivaciones del gobierno nacional y provincial- me da la impresión de que siguen operando estas bandas. El narcotráfico está lejos de terminarse con las acciones emprendidas hasta acá”.

Federico coincide con el periodista Carlos del Frade, quien también participó en la cobertura del operativo, en que existieron filtraciones sobre los domicilios que iban a ser allanados. “No tengo constancia de donde provinieron, pero las fuentes consultadas hablan de que en varios de los barrios, alrededor de las 2.30hs efectivos de la policía de la provincia recorrieron avisando que se iba a producir un tipo de acción que requería que la gente se resguarde. Con esto hicieron una alerta temprana de lo que iba a acontecer«.

Las repercusiones del operativo
Además, el periodista se refirió a las declaraciones del gobernador santafesino luego de finalizado el operativo: “cuando Bonfatti agradece a la presidenta y dice que hay un antes y después en la historia de la seguridad de la provincia, me convencí de que había una necesidad de mostrar desde el Estado una respuesta contundente”. Federico explicó que desde la organización del operativo“me dijeron que tenían la ocupación territorial como objetivo, lo que me sonó un poco fuerte. Yo creo que la intencionalidad era mostrar fuerza, despliegue y, hasta te diría, mostrar una coordinación que fue bastante sobreactuada. Bonfatti se enteró del operativo dos horas antes de que empezará. Y él llega cuando las tropas estaban prácticamente disponiéndose a entrar” 

En cuanto a los 2000 efectivos presentes en las calles rosarinas, Federico lo definió como una demostración de fuerzas del gobierno nacional, «yo no sé si atrás de esto hay una estrategia clara de que vana  hacer a partir de mañana. Si nos van a hacer creer que con milicos y balas se resuelve el problema de fondo, creo que se están equivocando», afirmó. Por su parte, Sergio Berni afirmó días después su intención de “arrasar con topadoras los búnkers de drogas de esa ciudad” al considerar que «la persecución penal y policial del narcotráfico no se agota únicamente con la presencia de fuerzas federales» en la zonas de conflicto.

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