Amenazas a la familia de Omar Cigarán

Omar Cigarán, de 17 años, fue asesinado en febrero de 2013 en barrio Hipódromo por Walter Diego Flores, un efectivo de la Bonarense. La versión policial da cuenta de un intento de robo por parte del adolescente, pero en la escena del crimen nunca se encontró el arma que apareció recién en la morgue, horas después del crimen. A partir del asesinato de Omar, la familia Cigarán que exige justicia sufre continuas amenazas y persecuciones. 

«Mi hijo Omar Cigarán fue ejecutado por un sicario uniformado llamado Walter Diego Flores, bajo el mando de la maldita bonaerense y amparado por el corrupto sistema policial, los verdaderos hacedores de la inseguridad en la Argentina», afirma Sandra Gómez, la mamá de Omar. 
Omar tenía 17 años, vivía en el barrio Hipódromo y fue asesinado por el efectivo policial bonaerense Flores el 15 de febrero de 2013. El policía declaró que volvía de trabajar en su auto particular -uniformado y portando su arma reglamentaria- cuando cruzó a un colega suyo, Leandro Junquera, que manejaba una moto. Según la versión policial, Omar tomó por el cuello a Junquera y lo amenazó con un arma para robarle su vehículo. Ante esta situación, Flores disparó y mató al adolescente. Los peritos no encontraron en la escena del crimen el arma que supuestamente tenía Omar y que recién aparecería, horas después, cuando su cuerpo se encontraba en la morgue. Flores quedó libre ese mismo día.
Los papás de Omar, Sandra y Gustavo, habían recorrido durante años distintas instituciones estatales para que su hijo encontrara una solución a su problema de adicción, pero nunca recibieron respuestas de los profesionales que debían brindarles ayuda. Desde el asesinato se movilizan buscando justicia a pesar de recibir reiteradas amenazas: «Parece que Omar estando muerto sigue molestando porque seguimos teniendo persecución policial», dice Sandra.

El 17 de febrero, a un año del crimen, realizaron una sentada frente la Fiscalía exigiendo que no se cierre la causa, y que acabó abriendo la posibilidad de que el caso llegue a juicio. Tres días después, un uniformado en un auto particular siguió a la hermana de Omar, de 13 años, la tomó del brazo y le dijo: “decile a tu mamá que se deje de joder con la causa de Omar porque le vamos a dar donde más le duele”. Meses más tarde, el lunes 21 de abril, las amenazas se dirigieron al hijo mayor de la familia, de 24 años. A pocas cuadras de su casa, dos policías a caballo amenazaban al joven: “quedate quieto ahí porque te voy a cagar a tiros, negros como vos no valen nada”. Cuando su mamá preguntó por qué lo demoraban y si le habían encontrado algún objeto robado, los efectivos le respondieron «porque es delincuente y no tiene documentos». Este operativo por un chico sin DNI incluyó el despliegue de caballería, un patrullero, cuatro efectivos y el requerimiento de refuerzos.“Cigarán, delincuente bien muerto” amenazó a Sandra uno de los policías en el procedimiento. Finalmente, la situación pudo detenerse gracias a la intervención de los vecinos y transeúntes que pasaban por el lugar y repudiaban  el trato recibido por la madre de Omar.
Justicia para nuestros hijos

«Estamos en una sociedad que mata a nuestros pibes. Me gustaría que se haga algo. Me gustaría escuchar las disculpas de la defensora oficial que investigaba la causa de Omar. Me gustaría que la porquería de Ana María Medina, la fiscal que en un día resolvió cerrar la causa. Hay muchas irregularidades y no me dan explicacione, afirma Sandra.
Sandra y Gustavo no están solos. A partir del asesinato de Omar, comenzaron a vincularse con organismos de derechos humanos y militantes y dicen que «los amigos y organizaciones son los que  dan fuerza para seguir». Sandra también se puso en contacto con familiares de otros casos de violencia policial y  gatillo fácil, «me gustaría que cuando una mamá con problemas con su hijo con adicciones se acerque un lugar del Estado, que no se le cierren las puertas. Yo desde el 2006 venía pidiendo ayuda con Omar y me cerraron las puertas. A las mamás les digo que no se callen, que la peleen, que por más que duela hay que pedir justicia para nuestros hijos».

Descargar entrevista a Sandra Gómez

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