“La muerte de Kevin fue absurda y muy maldita”

Entrevista con Paola Vallejos, prima de Kevin Molina y periodista de la revista La Garganta Poderosa.

Kevin tenía nueve años y vivía en el barrio de Zavaleta. El 7 de octubre, se produjo un tiroteo afuera
de su casa: una bala ingresó por la ventana y terminó con su vida. Los vecinos afirman que, ante los disturbios, la Prefectura liberó la zona. Ahora se organizan para garantizar un control popular de las fuerzas de seguridad. “Si la gorra se zarpa, denunciala acá”, avisan.

Bajo la consigna “Ni un pibe menos, ni una bala más”, vecinos del barrio Zavaleta crearon un organismo de control popular sobre Prefectura y Gendarmería, las fuerzas de seguridad que patrullan el barrio. La iniciativa de los “vecinos sin gorra” surgió a raíz del asesinato de Kevin Molina, un chico de nueve años que murió en su casa al ser alcanzado por una bala durante un tiroteo de dos bandas ajenas al lugar, ante la inacción de los efectivos de seguridad.

“Es como volver a nacer y respirar algo diferente a lo que nos viene pasando, que es agachar la cabeza y callarse la boca”, dijo Paola Vallejos, periodista de la revista La Garganta Poderosa –medio de comunicación de la asamblea vecinal La Poderosa– y prima de Kevin. “Nos sentimos orgullosos porque acá hay una asamblea donde personas de distintos lugares y con distintas culturas pudieron organizarse para que no sigan sucediendo estas cosas”, destacó.

El organismo consiste en una comisión de vecinos elegidos por otros vecinos; se organizarán por turnos rotativos para evitar los abusos de autoridad del personal de seguridad y registrar a quienes actúen sin identificación o realicen allanamientos sin orden de un juez. Entre otras adhesiones, la iniciativa de control popular contó con el apoyo del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, la Procuraduría contra la Violencia Institucional (Procuvin), docentes de la zona y periodistas.

El caso Kevin y el accionar de los gendarmes

La periodista calificó la muerte de Kevin –ocurrida la mañana del sábado 7 de septiembre– como “absurda y muy maldita” y, tras reconstruir el hecho, acusó a Prefectura porque “liberaron totalmente la zona” durante el tiroteo. “Cuando los fueron a buscar a su garita –relató Vallejos– vinieron y dispararon contra el frente de la casa de Kevin para que los que estaban refugiados adentro respondieran. Como no hubo respuesta se van y una vecina escucha que uno de los prefectos dice: ‘que se maten entre ellos’”.

También relató los abusos que sufren a diario por parte de los gendarmes y prefectos que custodian la zona y mencionó, entre otras situaciones, el “maltrato físico, verbal y psicológico que reciben los chicos”, los allanamientos sin autorización judicial en las casas de los vecinos y las zonas liberadas para que bandas de otras villas –como ocurrió en el caso Kevin– se tiroteen en Zavaleta. “No es que alguien viene y te lo cuenta; lo podés ver todo el tiempo”, señaló.

Otros dos hechos que involucran a las fuerzas de seguridad ocurrieron en el barrio tras el caso Kevin. Dos días después del asesinato del chico, personal de Gendarmería allanó la redacción de La Garganta Poderosa; los integrantes de La Poderosa aseguraron que el operativo se realizó sin orden judicial ni motivo alguno. El miércoles 2 de octubre –apenas tres días después del anuncio del plan de control popular–, los vecinos denunciaron que gendarmes dispararon dos balas cerca de la casilla de los “vecinos sin gorra” y de la redacción de la revista.

“Ojalá que esto no pase nunca más y que la memoria de mi primo sea la memoria de todos –pidió Vallejos–. Tengamos presente a Kevin y a todos los que diariamente matan acá para que no muramos porque sí y nadie haga nada”.

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