Se trata de una muestra fotográfica que retrata seis años de investigación y trabajo que realizó Guillermo España junto a la colectividad senegalesa en La Plata.

Sin perder de vista la parte artística, intente retratar lo que yo creo que es la migración senegalesa en Argentina”, dijo en Cacodelphia, el fotógrafo y Licenciado en Sociología. Con entrada libre y gratuita la muestra se podrá visitar durante todo julio en el Taller del Caleidoscopio (17 N°1541 entre 63 y 64)

“En el año 2012 con Bárbara Pschunder y Tamara Paganini, dos compañera de sociología, se nos ocurrió comenzar talleres de español para los senegaleses y a raíz de eso comenzamos la relación con ellos”, recordó España sobre el primer contacto con los senegaleses que llegaron en los últimos años a La Plata. A través de esos encuentros “pude durante seis años retratarlos en sus momentos más felices”.

“Elegí sacarlos de ese lugar de víctimas de la represión y mostrarlos en otros ambientes que quienes no están en contacto con ellos, no están acostumbrados a verlos. Como puede ser estudiando español en la Facultad, en su casa, en sus fiestas religiosas o marchando en las calles, lugares más felices para ellos” dijo y agregó que “no fue nada sencillo elegir las imágenes que forman parte de la muestra, pero como no está cerrada, todavía tengo expectativas de hacerla crecer. Desde ya que todos ellos “saben lo que hago como fotógrafo y sociólogo, ya que no hago nada sin su consentimiento y todos son plenamente consientes de ese trabajo”. 

Sobre la particular situación que vive la comunidad en La Plata, el fotógrafo manifestó que “hoy en día atraviesa uno de los peores momentos en cuanto a la represión, al hostigamiento y a los episodios de violencia y racismo institucional”. Y en ese sentido aseguró que “son muy consientes de que el diario El Día, por ejemplo, es su enemigo, ya que se encarga de criminalizarlos, haciendo hincapié todo el tiempo en la venta ilegal y mintiendo permanentemente”, señaló. “En reiteradas ocasiones el diario público noticias acusándolos de ser parte de una red de trata, de vender drogas, de pertenecer a una mafia, cantidad de cosas que han permeado el sentido común de la sociedad, pero nada de eso es cierto”.

A la par de trabajar con la comunidad senegalesa de la ciudad, España empezó a estudiar los motivos de esa migración que en Argentina comenzó aproximadamente en los años ’90. Y a partir del año 2008, explicó, “se incrementó fuertemente, principalmente en Buenos Aires y después en la ciudad de La Plata por la cercanía”.

Al ser consultado sobre los motivos de esa migración el sociólogo manifestó “que en Senegal no hay guerra civil, ni hambrunas extremas, ni virus como el Ébola, hay es un mercado de trabajo muy empobrecido con una economía informal altísima. O sea que dentro de la complejidad que tiene la inmigración senegalesa, podríamos decir que migran para buscar un futuro mejor, juntar plata y enviarle a la familia. Y en su gran mayoría todos sueñan con volver a su país”.

“Al no haber embajada de Senegal en Argentina, ingresan por pasos que no están habilitados y eso, a la hora de querer regularizar los papeles y tramitar la residencia, lo dificulta todo” contó. “En estos momentos hay 5000 ciudadanos senegaleses en casi todas partes del país y aquí en la ciudad se estima que viven unos 300”.

Y de estos en su mayoría “los que llegan son hombres que oscilan entre los 18 y los 40 años y de fe musulmana”. Las mujeres, manifestó el sociólogo, “no migran por la estructura cultural de Senegal, una estructura patriarcal arraigada en una fuerte traición cultural, donde el rol que se les asigna a las mujeres tiene que ver con la reproductividad del hogar”.

En su mayoría los senegaleses que llegan al país son hombres, jóvenes y de fe musulmana y ese es otro de los estigma que tienen”, detalló España. “En occidente y particularmente en Latinoamérica, al no tener contacto con el Islam, lo que sabemos es lo que nos cuenta la tele y los medios en general que asocian al Islam con el terrorismo. Por eso ellos hacen muchas fiestas religiosas abiertas a toda la comunidad platense, donde cualquiera puede ir, entrar y comer hasta el hartazgo, ya que buscan de ese modo quitar ese estigma que asocia a la cultura musulmán con el terrorismo”.

Finalmente, el fotógrafo y sociólogo rosarino destaco el permanente optimismo y la solidaridad que expresan los integrantes de la comunidad senegalesa de La Plata. “En general me sorprendió el optimismo que tiene la gran mayoría y que mantienen a pesar de la situación adversas que viven a diario, como son los episodios con la fuerza de seguridad, la imposibilidad de conseguir laburos estables o el racismo y la violencia que sufren permanentemente”, contó. “Y otra cosa que me sorprendió es su generosidad”, dijo España.

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