Dentro del ciclo Piano Nobile, el dúo Guerrero-Scalerandi presentó “Nueva música argentina”, su primer trabajo discográfico.

 

En diálogo con Cacodelphia, el compositor y pianista Agustín Guerrero recordó sus inicios en la Orquesta Típica Cerda Negra, repasó el espectáculo “Orillas Gerdelianas” con el que aborda el repertorio más criollo de Carlos Gardel y se refirió al quinteto que lleva su nombre “un proyecto raro que viene tomando forma”.

“Nueva Música Argentina”, el disco que el dúo presentó en la ciudad, está integrada por once obras compuestas por el pianista, entre las que se encuentran “La cueva”, “El Flaco”, “La Suite Salgán”, dedicada al maestro del tango Horacio Salgán, y “Desolación”; y otras tantas del guitarrista Juan Martín Scalerandi como “Santa Rita”, “La mojiganga”, “Nueve mudanzas”, “El zorzal” y “Camino a Uribe”.

Se trata de una propuesta distinta a nivel sonoro y estético, enmarcado en nuevas composiciones atravesadas por diversos ritmos folklóricos argentinos e interpretadas desde el piano y la guitarra, una formación poco usual y que ha dado bastante a la música argentina”, explicó.

“Es un disco que propone una mirada tradicional y vanguardista desde la música de proyección folklórica”.

Al ser consultado sobre el nombre que eligieron para nombrar al disco, el músico manifestó que fue elegido porque “todas las obras que lo componen están nutridas de los diversos géneros folklóricos argentino”. Cada una de esas composiciones, aseguró, “está atravesada por esa música gestada en nuestro territorio”. La placa que el 11 de agosto el dúo presentará en Adrogué, se compone de rasguido doble, milonga, triunfos, tangos y valses.

“Hace unos tres años que venimos tocando juntos”, repasó Guerrero: “arrancamos en el Almacén Santa Rita (Adrogué) un espacio en el que siempre sentimos como nuestro lugar, nuestro punto de encuentro, donde tocábamos todos los viernes y sábados”. “Al comienzo teníamos un repertorio de música tradicional argentina al que de apoco le fuimos sumando nuevas creaciones que Juan Martín venía haciendo como solista de guitarra –ya tiene dos discos grabados- y otras que yo venía trabajando en el piano junto con la orquesta y el quinteto”, agregó.

Gardel: la base de nuestra cultura

El pianista, considerado como uno de los músicos más importantes de la actualidad del tango, junto al guitarrista Juan Martín Scarelandi y el cantor rosarino Leonel Capitano realizan el espectáculo “Orillas Gerdelianas”, en el que recorren el repertorio más criollo de Carlos Gardel.Se trata de un proyecto que se compone por canciones criollas, estilos, triunfos, tangos camperos y cifras. El repertorio quizá menos conocido del cantor y que siempre puso en un lugar de importancia”, explicó.

Para el músico, “Gardel es la máxima figura que tenemos los argentinos, un artista que supo darle una identidad a nuestra música y forjar nuestra cultura. A partir de Gardel se construyo todo lo que siguió después, Gardel es la base de nuestra cultura”.

“De Gardel puede admirarse absolutamente todo, nosotros desde lo instrumental y con una impronta vanguardista, proponemos nuevas miradas de esa música tan rica y que tantas posibilidades permite”.

Los comienzos

A los cinco años, Guerrero recibió de regalo su primer piano, a los 11 compuso su primer tango y a los 16 ya dirigía su primer orquesta. Al desandar esa historia aseguró que de chiquito tuvo un interés por la composición musical. “Siempre tuve la necesidad de querer hacer algo propio y entonces me ponía y lo hacía”, de ese modo, contó, “surgió “El Flaco” que es parte del disco del dúo y que fuimos adaptando con algunas modificaciones a diferentes formaciones”.

Julián Peralta, uno de los fundadores de la Orquesta Fernández Fierro y actualmente director de Astillero, fue uno de sus primeros profesores. “Julián era entonces director de la orquesta infanto-juvenil del Centro Cultural Plaza Defensa”, recordó el músico que con 14 años participó de esa experiencia. Luego de eso, formó la Orquesta Típica Cerda Negra con la que grabó el disco “Quiebre”, que está compuesto “por todos tangos nuevos y dos versiones de piezas folklóricas de Alberto Ginastera, “Malambo” y “La danza de la moza Donosa”. En toda esa primera etapa “Julián Peralta fue un punto de partida importante para proyectar todo lo que vino después”, afirmó.

Y después de tantos años “lo que se conserva de aquellos comienzos es el arraigo a la música argentina y al tango”, explicó Guerrero.

“De alguna manera u otra siempre estoy ligado al tango, porque es una forma de ser, de hablar y de pensar y es la música que siempre me va a representar”.

Además, está trabajando en su nueva propuesta donde a través de un quinteto que lleva su nombre, mezcla elementos del jazz, del rock, de la música contemporánea y, por supuesto, del tango.

Para el Quinteto el pianista compuso “Estupidez” una obra tanguera que está conformada por 15 piezas musicales, cada una dedicada a una representación de la estupidez humana. El trabajo se completa con unos sonetos escritos por Pablo Marchetti. “El quinteto es un proyecto raro que viene tomando forma y es un poco más abarcativo con las demás artes”, dijo Guerrero.

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