Desde mayo de este año, una editorial platense se sumó al cada vez más activo campo de la edición independiente de nuestro país.

“Con la idea de publicar otras historias y buscando cautivar a otros públicos surge Mascaró”, dijo Lucas Napoliello, uno de los impulsores de esta propuesta, en Cacodelphia. “Desde Mascaró nos propusimos entonces aparecer entre ese grupo de editoriales que hace tiempo vienen haciendo las cosas de un modo diferente y pensar también en proponer otras historias”, señaló Loana Barletta.

La naciente editorial se presenta como “los hijos e hijas de aquellos periodistas que lo daban todo; somos la sangre de escritores y escritoras que no bajaban nunca los brazos, que desde la literatura o el periodismo apostaban a un mundo necesaria y posiblemente diferente”. Somos dicen a  modo de presentación “apenas un puñado de muchísimos más que, con humildad y respeto, y con la verdad siempre como bandera, buscaremos, ahora también en los libros, ser objetivos pero no imparciales”.

Las editoriales independientes que han apostado a publicar otro tipo de materiales y que no se dedican a vender por vender -dentro del balance negativo que originó la caída de la venta de libros en los últimos años- podemos decir que no les ha ido tan mal”, aseguró Napoliello, uno de los responsables de la editorial que también edita la revista del mismo nombre. “Y no les fue tan mal porque se atrevieron a buscar otro tipo de lecturas, otro público y se manejaron con otros valores”, aclaró.

“Porque nos gusta soñar. Porque los libros tienen ese “no sé qué”. Porque queremos más papel y menos pantallas. Porque hay que dar la batalla en todas las trincheras posibles. Porque las letras nos conmueven. Buscaremos ahora también en los libros, ser objetivos pero no imparciales” se presentan desde la solapa de su primer libro presentado en la ciudad de La Plata el 5 de julio en la librería Rayuela. Y la próxima historia a contar será la de Omar Cigarán, un adolescente de 17 años nacido en un barrio de la ciudad de La Plata que como otros pibes y pibas mueren cada 23 horas a manos de la Policía.

Un comienzo con tono cubano

“Desde Mascaró nos propusimos entonces aparecer entre ese grupo de editoriales y pensar también en proponer otras historias”, dijo Loana. Y la primera de esas historias tiene que ver con El vaquerito, el jefe del pelotón suicida del Che”, un libro del escritor e investigador cubano Larry Morales, que reconstruye la vida de uno de los personajes más célebres de la guerrilla del Che en Cuba y que por primera vez se edita en Latinoamérica.

“Si bien sabíamos quién era, por su importancia dentro del proceso de la guerrilla previa a la revolución cubana, su historia nos llegó a través de un conocido que viajó a Cuba y se encontró con el autor del libro”, contó Barletta. “Se trata de la vida de alguien que de pibe haciendo changuitas para ayudar a su familia, comenzó a notar ciertas opresiones y sin tener una formación ideológica, decidió desafiar a lo establecido”, agregó.

“Así se enteró que Fidel Castro junto a otros barbudos se encontraban en la Sierra Maestra y a ellos buscó sumarse para pelear y de eso modo intentar cambiar esa situación que había comenzado a notar transitando las calles de su pueblo natal”, contó Napoliello. “Con tan solo 17 años Larry agarro una valijita y siguió los pasos del Vaquerito, un héroe de su pueblo que él hasta entonces no conocía” describió Barletta. “De ese modo empezó a reconstruir su historia, entrevistando a todos los que estuvieron cerca, en momentos en donde todos los que habían peleado con el Vaquerito estaban en altos puestos del gobierno cubano”.

Barletta aseguró que “el Vaquerito es un ejemplo en estos tiempos y por eso nos pareció que valía la pena arrancar la editorial contando la historia de un joven que se animo a romper sus propios esquemas y los que les estaban imponiendo y salió a luchar para cambiar las cosas”.

El Vaquerito murió el 30 de diciembre de 1958 y ante la noticia de su muerte, dijo Ernesto Che Guevara: “me han matado cien hombres”. Fue dos días antes del triunfo de la Revolución y el Vaquerito tenía entonces 23 años. “La del Vaquerito podría ser la historia de Maxi y Darío, la de Mariano Ferreyra, la de Santiago Maldonado y la de tantos y tantas jóvenes que encontraron la muerte luchando por la vida, por otra vida, una digna y justa. Una vida por la que siguen luchando día y noche cientos de pibes y pibas que, hartos de sufrir y ver injusticias, se decidieron a combatirlas”, explican desde la editorial.

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