En el marco de su presentación en La Plata, el músico Julio Coviello se refirió a la actualidad de este instrumento y el “Proyecto Pichuco” que la Universidad de Lanús lleva adelante.

Julio Coviello, integrante del Trío Cañón, se presentó este fin de semana en la ciudad de La Plata. Antes de su presentación en el Centro Cultural Estación Provincial -donde compartieron el escenario con Noelia Sinkunas y Gisela Magri- el bandoneonista habló sobre las canciones que serán parte del nuevo trabajo discográfico del trío, opinó sobre el nuevo tango y sus referentes entre los que destaco a Jorge Alorsa, líder de La Guardia Hereje.

Coviello formó parte de la Orquesta Típica Fernández Fierro cuando tenía apenas 18 años, en 2009 fundó el Cuarteto Coviello, un proyecto más personal con el que editó dos álbumes: “14” y “Llegaron”. Años después, con dos de los integrantes del cuarteto, Coviello formó el Trío Cañón, con el piano y contrabajo de Nicolás Di Lorenzo y Mariano Bustos. Con esa formación el año pasado editaron “Brujos”, su primer disco de estudio que “es producto del trabajo que desde hace muchos años viene teniendo el trío”, explicó. Mientras que del nuevo trabajo anticipó que se trata de “un disco distinto, donde los tres cantamos nuestros propios temas y donde buscamos ser lo más genuino posible con nosotros mismos”.

“Hace ya unos cuantos años nos apropiamos de una música y de un lenguaje, que nació y creció por este lado de mundo, un género al que le aportamos nuestra perspectiva, desde lo que somos, vivimos y escuchamos, que no es solo tango. La mayoría de los temas que componen el nuevo disco del trío, surgieron de esa experiencia de cultivar el género y de esa búsqueda permanente”.

Patrimonio nacional

Sobe la gran cantidad de músicos que en los últimos años ejecutan el bandoneón, Coviello manifestó que le produce “una gran satisfacción, hablamos de un instrumento muy característico de nuestra música y nuestra cultura. Hay una cantidad de instrumentistas mucho mayor que cuando yo empecé a estudiar y eso para mí significa una gran alegría”.

A pesar de la gran cantidad de bandoneonistas que aparecieron en los últimos años, para los músicos resulta cada vez más difícil conseguir bandoneones en buen estado y a precios medianamente accesibles. Para el arreglador y compositor estas dificultades económicas se deben por la particularidad que hace del bandoneón un instrumento casi exclusivo de nuestra música y por la escasez de instrumentos en el mercado, “son pocos los que quedan y muy caros”, dijo. “El bandoneón está presente en todo el folklore de nuestro país y no en muchas música más. No es como otros instrumentos que uno los puede encontrar en varios géneros. Y esa particularidad que hace al bandoneón casi exclusivo de nuestra música, genera también que sean pocos los que ejecutan el instrumento. Y si a eso le sumas que hace años dejó de fabricarse -la mayor cantidad de bandoneones se fabricó en Alemania en una fábrica que se cerró durante la Segunda Guerra Mundial-, comprendés en parte los problemas económicos que implican hoy acceder al bandoneón”, reveló. “Los pocos bandoneones que quedan en el mercado son muy antiguos y en su gran mayoría son los que escuchamos en las viejas grabaciones y salen muy caros”.

Por eso para quienes estudian el instrumento sigue siendo muy costoso, porque el único que tienen a disposición es un instrumento antiguo. Es como si alguien que empezara a tocar la guitarra eléctrica, si o si tenga que comenzar con una Fender de los años ’70”, expresó Coviello. Para el músico y compositor si “el bandoneonista no tiene un instrumento económico para arrancar, es porque todavía en China, no se dieron cuenta de lo hermoso que es el bandoneón”.

“Por suerte hay dos luthier en Argentina que están fabricando buenos bandoneones, que son Baltasar Estol y Oscar Fischer. Pero aún sigue siendo costosa la fabricación y muchas veces es más económico comprar un bandoneón antiguo que uno nuevo”, contó a Cacodelphia.

Proyecto Pichuco

Desde hace casi 10 años la Universidad Nacional de Lanús lleva adelante un programa que busca diseñar la fabricación de un instrumento de estudio, más económico para el que empieza a tocar. “Actualmente se están entregando al municipio bandoneones de estudios fabricados en la Universidad que serán destinados a distintas escuelas”, contó el músico que es parte del proyecto. “Trabajo en la capacitación docente con los profesores de música buscando facilitar herramientas pedagógicas para que puedan los docentes incluir al bandoneón en el aula de música”.

El Proyecto Pichuco comenzó en el año 2009 en la carrera de Diseño Industrial y desde el 2016 está en el área de Patrimonio Histórico de la Universidad. Y ya se firmó un convenio con la Casa del Bandoneón, para que una parte del instrumento la fabrique esta asociación civil, que desde hace años está fomentando la fabricación de bandoneones.

Tango Siglo XXI

Desde hace por lo menos 20 años con toda una generación tomamos el lenguaje del tango y con mucho cariño y compromiso, comenzamos a usarlo para expresar lo que sentimos y creemos necesario decir. Al principio quizá de manera instrumental y después con el venir de los años empezamos también a decir lo nuestro a través de letras, por eso el tango hoy es una lengua que vive y se proyecta”, contó.

“Y uno de los primeros referentes que escribieron letras muy interesantes es Alorsa con La Guardia Herejes, en una época en que nos animábamos tan solo a escribir músicas, Jorge ya estaba cantando con una poética muy tanguera y actual a la vez”.

 

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