“La idea fue pensar qué es lo que nos dejo Ricardo, qué es lo que nos falta hacer todavía para que su música cobre el volumen que muchos creemos debe tomar”, dijo su director.

El 19 de junio de 2007 moría el músico y compositor acaso más completo de Huamahuaca. A 11 años de su partida, Cacodelphia conversó con Javier García, director del documental “Ricardo Vilca. Quebrada, música y silencio”, ópera prima del cineasta que recorre el legado musical y pedagógico del músico jujeño.

“Se trata de un film que presenta a Ricardo como docente, como músico y amigo”, dijo García sobre el documental que, según contó, está marcado por la etapa de Vilca como docente en Cangrejillos: “un momento particular en su vida donde comenzó a dedicarse a la creación musical”.

“Sin olvidarme de su pasado ni de todo lo que vino después, su etapa como docente es el punto de inflexión para comenzar a narrar su historia, porque es en Cangrejillos donde su creación se vio particularmente enriquecida”, expresó. y sumó que “esas canciones que hoy son su legado, comenzaron a gestarse en ese pueblo puneño y junto a sus músicos luego fueron tomando forma”.

Sobre la particular creación del músico nacido en Humahuaca el 5 de noviembre de 1953, el cineasta aseguró que Vilca “se alejó del ritmo festivo que caracteriza a la música andina, de los sonidos autóctonos de la Quebrada y de ese modo alimentó su necesidad musical y sus creaciones. Ricardo generó un sonido nuevo y, como toda creación nueva, rompió con un determinado status y por eso le fue muy difícil ser aceptado”.

En sus comienzos, Vilca incursionó en el folklore, en el rock y en la cumbia, detalló García: “En los primeros tiempos tenía una banda que se llamaba Sonido libre y sonaba muy bien, una banda que amenizaba encuentros y reuniones. Pancho Pedraza, un músico de rock de San Salvador de Jujuy, me contó que a Ricardo le gustaba tocar mucho el rock nacional. Y la verdad es que fue una persona que tuvo una amplitud hacia muchos géneros musicales”

Actor formado con el director Daniel Lambertini, García conoció a Vilca y a su música en el 2002 “año en el que viajé a Humahuaca para ser parte de un encuentro antropológico al que también asistió Ricardo. Así fue que conocí su música y su peña. Y cuando me enteré de su muerte comencé a pensar de qué manera podía articular algo para poder contar lo que pasaba con respecto a su música. Así empecé a idear el guión del proyecto y futuro documental sobre su vida”.

Los tres ejes que atraviesan el film pronto a estrenarse, abordan “su labor como docente no solo en Cangrejillos sino en otros pueblo de la Puna, su personalidad y su obra, es decir Ricardo aparece en el film como docente, músico y amigo”.

“La idea fue pensar qué es lo que nos dejo Ricardo, qué es lo que nos falta hacer todavía para que su música cobre el volumen que muchos creemos debe tomar. Ricardo es un músico que todavía no está suficientemente valorado y con la película entonces, intentamos responder esas preguntas y ser también un puente hacia su obra”, aseguró García y agrego. “Los músicos jujeños tuvieron la suerte de acunar un músico que genero un cambio importantísimo y sería muy interesante que supieran cuidarlo”.

Finalmente, García refirió que le llamo mucho la atención el contexto en el cual el compositor y músico humahuaqueño creó su música: “todos los testimonios recogidos en la película coinciden en destacar que Ricardo a la hora de escuchar otras músicas y de dar un espacio a otros músicos, fue una persona sumamente amplia. Sin embargo, el contexto donde desarrolló su obra no se caracterizó justamente por esa amplitud y le costó muchísimos que le abrieran algunas puertas”.

“Si hubiese encontrado ecos en otros músicos o las autoridades hubiesen apoyado esa labor creativa, quizá estaríamos hoy hablando de otra cosa. Ricardo no tuvo la posibilidad de producir sus discos de una manera lógica, para la altura del músico que estamos hablando”, concluyó García.

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