La ciudad de Ensenada fue sede este fin de semana del Primer Parlamento de Mujeres Originarias. El sábado 21 fue una jornada cerrada a las mujeres indígenas que llegaron desde distintos territorios, y el domingo 22 abierto a todas las interesadas en participar.De las dos jornadas participaron alrededor de 100 mujeres de las naciones-pueblo ranquel, ava guaraní, mbya guaraní, zapoteca (México), aymara, quechua, charrúa, pilagá, diaguita calchaqui, qom, wichi, mapuche, kolla, tonocoté, chaná, entre otras, y en total, asistieron unas 300 mujeres.

Durante los dos días hubo intercambio de los conflictos en los distintos territorios y se debatió la agenda política de las mujeres originarias. La lucha contra la megaminería y las grandes empresas multinacionales, la defensa del territorio y los recursos naturales, el reclamo por la libertad de los presos y presas políticas de las comunidades, el repudio a toda forma de discriminación, la revalorización de la medicina ancestral y natural, la libre determinación de los cuerpos, los pueblos y los territorios, son algunos de los puntos que componen esa agenda.

En diálogo con Radio Futura, Bartolina Casimiro, de la comunidad Diaguita-Calchaqui, de Tafí del Valle (Tucumán), señaló que “a partir de estos encuentros nos empezamos a hacer escuchar y a tomar decisiones concretas para que no nos sigan atropellando”. Me llevo una riqueza de todas las mujeres de todas las etnias para seguir en la lucha”, destacó Bartolina.

Ermelinda Dip, werken de la comunidad ranquel mapuche Toay, de La Pampa, expresó: “Nuestros hermanos por fin se están poniendo de pie, y en este caso son las mujeres, que siempre hemos sido postergadas. Las mujeres de pueblos originarias también somos violentadas”.

Por su parte, Juana Vila Rosas, lonko de esta comunidad, manifestó: “Le decimos a los blancos que tenemos derechos, que somos mujeres de esta tierra, antecesores al Estado argentino, y que nos deben respeto”. “Me llevo el encuentro con mis hermanas mapuches que hace mucho no veía. Cuando me encuentro con mi gente, mi corazón se ensancha”, mencionó Vila Rosas.

Eulogia Ríos, de la Villa 31, reclamó el “acceso a la educación” y la “vivienda digna”, las principales problemáticas en su territorio, y repudió la discriminación a la mujer indígena, por la raza o el color de piel.

Además, desde la Marcha de Mujeres Originarias, que impulsó este Parlamento, lanzó la campaña “Nos queremos Plurinacionales”, para que las mujeres de pueblos originarios tengan un lugar protagónico en el Encuentro Nacional de Mujeres que se realizará en octubre en Trelew.

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