Al igual que unos meses atrás, el Tribunal N°1 de La Plata volvió a otorgarle la domiciliaria en dos de las causas que el genocida tiene en su haber. Las únicas imputaciones que lo mantienen detenido dependen de un juzgado en Lomas de Zamora y otra en el Tribunal N° 6 de Capital Federal.

Anibal Hnatiuk, abogado querellante de la causa por la desaparición de Jorge Julio López e integrante de la Mesa por los Derechos Humanos de La Plata, expresó en Arriba Hormigas algunas irregularidades que tiene el Tribunal N° 1: “Es un tribunal muy particular porque la verdad no tiene ningún juez fijo, o sea, desde el punto de vista administrativo no está compuesto por ningún juez que sea de ese tribunal sino que se compone de jueces que van rotando, entre que son sorteados o elegidos por cercanía geográfica, las resoluciones de ese tribunal van variando en base a qué jueces van integrando su composición, una cosa bastante rara“.

“El juez que se opuso, lo que sostuvo es la parte de las pericias en las cuales dice que Etchecolatz no tiene una enfermedad especifica que no pueda ser tratada en el penal, entonces puede continuar así, las otras pericias en las cuales se basaron los dos jueces que sostienen que debería irse a la casa por el estado de salud que tiene hablan de que él tiene 88 años y que hay un deterioro en su estado general de salud, en base a algunas enfermedades que no son nuevas, no es que él tiene algo nuevo de los últimos meses a esta parte sino que hablan de un deterioro en general, lo cierto es que es el deterioro que cualquier persona de esa edad tiene, no es algo que no pueda pasar en el penal, según lo que entendemos nosotros y según lo entienden también parte de los informes médicos y hasta incluso las enfermeras“, sintetizó el abogado.

Por último Hnatiuk señaló una condición común a todos los genocidas imputados en la actualidad: “Hay una particularidad que tiene que ver con los juicios a los genocidas, muchos de los genocidas están en una edad avanzada, y si se aplica inmediatamente la prisión domiciliaria por el sólo hecho de la edad, o del deterioro físico que resulta de la edad, prácticamente no habría genocidas en prisión, estarían cumpliendo la condena en sus casas o en un hospital, entonces tienen que ser evaluados en el sentido de que tengan algún tipo de patología o dolencia que no pueda ser tratada en el penal, cosa que en el caso de Etchecolatz nosotros consideramos que él puede ser tratado en el penal“.

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