El sábado 6 de mayo se realizó una barrileteada en el Hogar Madre Tres Veces Admirable, que forma parte de la Obra de Cajade, para celebrar el cumpleaños número 67 del cura Carlos Cajade.  La celebración coincidió con los 15 años de Revista La Pulseada y los 30 años de Radio Futura, que inciaron así una serie de festejos en conjunto.

 

El cura Carlos Cajade fue el fundador de una inmensa obra para niños y niñas en situación de vulnerabilidad y militante incansable por los derechos de la infancia.  Los Pibes de Cajade, un grupo de jóvenes que crecieron en el hogar y que siguen cercanos a la Obra de Cajade, organizaron un homenaje con motivo del cumpleaños número 67 del cura.

Durante la tarde hubo un taller de barriletes, juegos, merienda, un show deportivo, candombe a cargo de La Minga y una radio abierta. Los vecinos destacaron que después de la muerte del cura en el año 2005, la continuidad de la obra es posible gracias al trabajo cotidiano de la gente que continúa vinculada a la Obra.

Juan Iafolla, un joven que creció en el hogar contó en la radio abierta que “Los pibes de Cajade somos los pibes que siguen cercanos a la obra del cura y que pasamos por su crianza, por sus normas, por su amor. Ahora estamos tratando de volver a levantar ese sueño que teníamos con el cura de la inclusión de los chicos, del autoabastecimiento con la chacra. La idea es seguir pensando en la obra y seguir levantando la bandera del cura”, dijo.

La celebración coincidió con los de 15 años de la Revista La Pulseada, uno de los tantos emprendimientos de Cajade y los 30 años de Radio Futura, que comienzan a transitar un año de festejos en conjunto.

El legado del cura

“Le agradecemos eternamente por todo lo que él hizo y sigue haciendo a pesar de que no esté con nosotros. Es un legado que él nos dio y lo seguimos teniendo, hay chicos que convivieron con él en el hogar y siguen trabajando con nostros, seguimos en la lucha por los chicos, como él nos enseñó”, expresó Ángela, una de las trabajadoras del comedor Madres Trabajando, que dependía de la Obra.

Miriam recordó al cura “siempre pensando en los chicos y para los chicos, como decía él, todos los derechos para los pibes. Siempre estamos extrañándolo, entre nosotros él nunca se fue.”

“Lo recordamos con alegría, porque soñaba siempre con cosas mejores para los que tenían poco, los que no tenía posibilidades, los que no tenían proyectos de vida y para los chicos y procuró para que esa gente tuviera un espacio, como las casitas de los barrios, donde además de la alimentación, se le daba herramientas para que los niños se realicen, jugando, aprendiendo cosas, yendo a la escuela. Esa fue la manera en que luchaba para darle dignamente a la gente lo mejor porque era lo que les correspondía y lo hacía de una manera muy natural”, señaló una de las vecinas de las casitas del barrio que lleva el nombre de San Carlos, en homenaje al cura,  orgullosa por haber vivido en la misma época que el cura.

“El objetivo ya está marcado, nosotros seguimos con ese objetivo que es el justo reparto de las cosas a los que menos tienen, que es lo que aprendimos con él”, agregó.

Olivia que vive en el hogar hace 30 años y hoy es educadora en el Hogar, dijo que “nos dejo recuerdos lindos y nos dejó un futuro muy lindo también. La mejor manera de recordarlo es volcar lo que uno aprendió en los pibes que están en la casa, llevar la bandera de él, que es la bandera de los pibes.”

Los que no conocieron al cura también lo recuerdan: “Me contaron que él era bueno con los pibes, a la gente que estaba en la calle le daba un hogar”, contó Abraham, uno de los chicos que creció en Casa Joven y trabaja en la imprenta de Cajade.

“Él es un ejemplo a seguir, se fue físicamente pero está en cada uno de nosotros, en cada sonrisa y en cada pibe del hogar, como a él le gustaba llamar. Hoy como están las cosas, estaría en la calle, peleandola a la par de los más necesitados.”

 

 

Los comentarios están cerrados.