El fallo del Tribunal en lo Criminal N°4 por al absolución de Walter Flores fue resuelto por mayoría. Dos de los jueces se basaron en el testimonio del imputado por el homicidio de Omar Cigarán. El presidente del tribunal, en disidencia, consideró que la única manera de dar lugar a la legítima defensa era ignorando contradicciones en los relatos de los testigos, las inconsistencias del relato del policía y aceptando que los hechos sucedieron de manera improbable.

“La tristeza vuelve hoy, como el día que mataron a Omar”

Para absolver al policía Walter Flores por el homicidio de Omar Cigarán, el Tribunal en lo Criminal N°4 dio valor a la versión del policía. En el fallo dieron por acreditado el robo, que Omar tenía un arma, que apuntó con ella a Flores, y que una vez herido, la escondió en su ropa interior.

Julio Germán Alegre, Emir Alfredo Caputo Tártara y Juan Carlos Bruni, son los jueces del TOC N°4 que absolvió a Walter Flores del delito de “homicidio agravado”.  Los jueces dieron por probado que el 15 de febrero de 2013 a las 2 de la tarde, en la intersección de la calle 43 y la avenida 122, Omar apuntó con un revolver a Leandro Junquera, quién se trasladaba en moto. Cuando Junquera descendió del vehículo, y Omar intentó tomar el control de la moto, el policía Flores que se trasladaba en un auto a dos metros del hecho dio voz de alto y disparó. Para sostener esto, se basaron en el testimonio de Flores, Junquera y Susana Palacios, una testigo del supuesto robo.

En el repaso de los hechos relatados en el fallo, los jueces debaten el hecho principal: si el disparo de Flores fue en legítima defensa. En este punto, Junquera y Palacios no son testigos oculares, ya que ambos se encontraban de espaldas en el preciso momento del disparo. De esta manera, el tribunal sólo dispuso del testimonio de Flores, las pericias realizadas en el cuerpo de Omar, y los momentos siguientes al hecho, para resolver cómo sucedió ese instante.

En este punto, se bifurcó la postura del juez Alegre respecto a la de Caputo Tártara y Bruni.  Estos dos se afianzaron en la versión de Flores, quien relató que Omar “no llegó a subirse del todo a la moto, y ahí me vió, le grité alto policía, me tiró la moto sobre el auto, hizo dos pasos para el costado, porque cuando me tiró la moto sobre el auto me apuntó, y yo ahí le disparé”.  Los dos jueces sostuvieron que no hay contradicciones severas entre los testigos, la versión del oficial, y lo observado en las pericias.

Una serie de eventos improbables

El juez Alegre inició su disidencia afirmando que la defensa del Flores no consiguió en ningún momento desarrollar un escenario donde se viera como posible la existencia de una legítima defensa.

En primer lugar, el juez señaló que Palacios, antes de darse vuelta y dejar de ver el hecho, observó a Omar siempre apuntándole a Junquera, y no hizo ninguna referencia a que Omar haya “arrojado” la moto contra Flores. También observó contradicciones en el relato del oficial con el de Junquera, quién dijo que Omar se levantó con la moto.  La mayor contradicción que señaló el magistrado, es que Palacios sostuvo haber visto al policía bajarse del auto, cuando este dijo haber disparado desde adentro.

Alegre también hizo referencia al eje principal del debate: el arma. Resaltó que Junquera recién en la instancia del juicio recordó haber visto un arma, cuando en 2013, pocas horas después del hecho, dijo no haber visto ninguna. Sobre este punto también señaló que ninguno de los testigos posteriores al disparo vio que Omar tuviera un arma en la mano, cuando corrió unos metros antes de caer.

Acerca de la posibilidad de que Omar guardara el arma en sus calzoncillos, donde supuestamente la encontraron en la morgue, el juez observó que se trata de una acción que no fue apreciada por ningún testigo. Caracterizó a su vez que es “improbable que una persona que acababa de recibir un disparo que le perforó ambos ventrículos del corazón, pulmones e hígado y que le produjo una lesión que dejó expuestos los tendones y músculos de la propia mano en que empuñaba el arma tenga la fuerza, destreza y lucidez para tomar la resolución de ocultar el arma en su ropa interior”. También consideró que llama la atención que de haber escondido el arma con la mano ensangrentada, no se haya manchado el revólver ni los pantalones. Barajando posibilidades, apuntó que lo más probable sería que Omar guardó el arma en un principio con el fin de maniobrar la moto, y posteriormente se presentó Flores con la voz de alto.

Alegre consideró que el caso se debate a partir de posibilidades. De esta manera, desacreditó la versión de Flores respecto al momento en que Omar le apuntó, considerando poco probable que Omar herido de muerte hubiera guardado el arma. En este sentido, Alegre apuntó que al no resultar probable el relato de Flores, se desacredita la consideración del homicidio como consecuencia de la legítima defensa.

Por otro lado, el magistrado cuestionó la versión de Flores, según la cual él disparó sentado desde el auto a Omar, que estaba parado.  Señaló que la bala tuvo un trayecto “ligeramente de arriba hacia abajo”, y por ende la versión del policía resulta la menos probable.

Las últimas palabras de Alegre en el fallo, resultan contundentes: “el único modo de avalar la tesis de la legítima defensa se abre en la medida que estemos dispuestos a minimizar las refutaciones que diferentes testigos han hecho de los dichos del imputado Flores, a pasar por alto sus propias inconsistencias en el relato de los hechos y a aceptar que se ha presentado una suma de dinámicas altamente improbables que se han verificado todas juntas en el caso bajo juzgamiento.”

Cobertura del juicio: 

Audiencia 1: Comenzó el juicio con un discurso confrontativo de la defensa

Audiencia 2: Un arma en el centro del debate

Audiencia 3: “El dolor con la muerte de Omar fue porque no nos sorprendió”

Auediencia 4: En los alegatos, continuó el debate por el arma

Sentencia: “La tristeza vuelve hoy, como el día que mataron a Omar”

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