Tony Fenoy opinó en Cacodelphia sobre la decisión del Papa Francisco y el gobierno nacional de designar a Santiago Olivera, como nuevo obispo castrense.

A finales de marzo el gobierno nacional manifestó su acuerdo a la designación de un nuevo obispo para las Fuerzas Armadas, cargo que estaba vacante desde el año 2007.

“El nombramiento conjunto del presidente Macri y el Papa Francisco, le devuelve un poder a la institución católica que Néstor Kirchner había logrado quitarles”, aseguró en Cacodelphia, Tony Fenoy, integrante del Colectivo de Teología de la Liberación Pichi Meisegeier. “Esta decisión llega en momentos donde existe un envalentonamiento de las fuerzas de seguridad y donde el gobierno esta haciendo lo posible para que ese envalentonamiento llegue a las FF.AA”, agregó.

El obispado castrense fue creado en 1957 mediante un acuerdo entre el Vaticano y el gobierno dictatorial del general Pedro Eugenio Aramburu. Para Fenoy esa institución creada hace 60 años, “es la expresión de una Argentina que quiere elaborarse y desarrollarse sobre una visión católico militar, en donde la iglesia como las FF.AA., son los pilares fundamentales de eso que habitualmente llaman la construcción de la Patria”.

Esa connivencia entre la institución católica y las Fuerzas Armadas llegó a su punto más alto en la dictadura genocida de 1976. “Por eso me parece que esta decisión es un retroceso, es marcar un elitismo de la iglesia y las fuerzas armadas”, recordó.

Fenoy dijo que “la investigación que realizaron Ariel Lede y Lucas Bilbao, autores del libro “Profeta del genocidio. El vicariato castrense y los diarios del obispo Bonamín en la última dictadura (Sudamericana, 2016), mostró claramente que la Iglesia Católica y gran parte de su jerarquía no fue cómplice, sino que fue fundamental su participación en el Terrorismo de Estado. Y quien coordino esa pata eclesiástica fue el vicariato castrense. Primero con Adolfo Servando Tortolo y luego con Victorio Bonamin. Ellos fueron los gestores del genocidio junto con las FF.AA. Les brindaron contenido teológico y moral, desde una perspectiva teológica que Rubén Dri, en su libro ´La hegemonía de los cruzados, denomino la teología de la muerte”.

El  discurso conciliador y negacionista del macrismo

“Salvo por algunas excepciones, el discurso del gobierno nacional, esta avalado por una jerarquía eclesiástica que desde hace tiempo sigue con la idea de la conciliación. Y el Episcopado desde hace rato brega por esa reconciliación, para quedar afuera de toda posibilidad de ser condenado por su actuación en el Terrorismo de Estado. Por eso –aseguró Fenoy- están de acuerdo con ese discurso negacionista que pregona el gobierno nacional desde su asunción.”

Santiago Olivera, nuevo obispo castrense

En ese sentido Santiago Olivera, el elegido por Macri y Francisco, aseguró en dialogo con la empresa estatal Télam, que los “errores de las Fuerzas Armadas no deben llevarnos hacia una justicia selectiva y una memoria parcializada. Los derechos humanos, afirmo el nuevo obispo de los militares,  hay que vivirlos para todos”.

“La Iglesia Católica -manifestó Fenoy- tiene que estar en el banquillo de Lesa Humanidad. Más allá de Christian Von Wernich, al que nunca se le quito el ministerio sacerdotal, a pesar de haberse demostrado que fue parte del Terrorismo de Estado. Sin embargo desde el Vaticano le siguen manteniendo la licencia ministeriales y eso también habla de una manera de pensar, no solo de la jerarquía católica argentina, sino también del Vaticano”.

Francisco el conciliador de clases

Tony Fenoy opinó que “Francisco fue elegido Papa, porque con Benedicto XVI, la institución católica estaba en un estado terminal. Juan Pablo II durante su pontificado logro terminar con el Concilio Vaticano II, que se había prolongado en el año 1968 en Medellín en la conferencia de los obispos latinoamericano quienes tomaron la clave de opresión-liberación para lograr entender lo que sucede en el continente. Esos encuentros y todos los movimientos de liberación que se reflejaron en la corriente de curas del tercer mundo y la teología de liberación, Juan Pablo II logro excluirlos a través de los acuerdos de Santa Fe, firmados junto a Ronald Reagan y Margaret Thatcher. Luego de eso, Benedicto XVI, cerro la Iglesia sobre si misma y de ese modo la institución pasó a convertirse en una secta que de a poco comenzó a perder peso a nivel mundial. Por eso eligieron un Papa Latinoamericano, porque necesitaban recuperar esa base popular. Y encontraron en Bergoglio, alguien inteligente, hábil, carismático, que va logrando recuperar gran parte de la base popular del catolicismo”.

“Ahora bien, es también indudable que a Francisco, no lo entusiasma nada que venga de la izquierda. Sí apoya todo lo que tenga un color progresista. De ahí que su modelo de gobierno sea Ecuador y por eso tiene una relación muy especial con Rafael Correa. Porque el presidente ecuatoriano es el típico católico, con cierta influencia de la vieja teología de la liberación, pero con criterios morales muy fuertes”, explicó.

Para Tony Fenoy, Francisco llego “para moderar los progresismos de América Latina”. El Papa argentino busca “que los movimientos sociales de América latina no prosperen hacia un socialismo, sino más bien hacia una manera más moderada. Si fuera por él, dijo Fenoy, “haría de toda América Latina, un gran peronismo y recordemos que Francisco, que es Bergoglio, viene de la derecha peronista, no es Joan W. Cook”.

“Francisco y esto nunca hay que olvidarse juega, como toda su vida, a dos puntas y de ese modo mantiene un equilibrio, donde él construye su poder. El Papa es hoy lo más parecido a Perón, dando un poco a la derecha y un poco a la izquierda. A Francisco hay que analizarlo políticamente, no hay que analizarlo ni moral ni religiosamente”, concluyó.

Escuchar la entrevista completa a Tony Fenoy:

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