Se realizó la primera audiencia del proceso que busca esclarecer las condiciones en que el joven de 17 años fue asesinado el 15 de febrero de 2013 por el policía Diego Walter Flores. Los abogados defensores dijeron que no hubo violencia institucional y se refirieron a Omar como un “delincuente juvenil”.


“Cigarán fue un joven delincuente, no un pobre albañil”, dijo el abogado defensor Fernando Pedersoli,  cuando su parte debía presentar los lineamientos que buscarían probar en el juicio. Los abogados del policía hicieron hincapié en la condición de “menor de edad, lo que impedía a los policías detenerlo” y se refirieron a sus problemas con las drogas. “Por suerte intervino Flores”, remarcó dos veces el abogado, en referencia al acusado quien al momento del hecho cumplía tareas en Quilmes, y llega al juicio todavía en funciones.

Los primeros testimonios del juicio correspondieron a Sandra Gómez y Milton Gustavo Cigarán, padres de Omar. Ambos dieron cuenta del abandono estatal que fue víctima el joven a pesar de sus esfuerzos por contenerlo. “Hicimos todo lo que nos decían que teníamos que hacer”, apuntó Milton, especificando que reiteradamente acudieron a instituciones que no brindaban respuestas cuando Omar se encontraba en situación de calle, o presentaba problemas de adicciones.

Los padres coincidieron en cómo se convirtió Omar en objeto de amedrentamiento por la Policía, principalmente de la Comisaría Segunda de La Plata. Remarcaron que presentaron distintas denuncias contra los oficiales, incluso un habeas corpus fue autorizado por la justicia para resguardarlo. Sin embargo, fue hasta un día antes de la muerte de Omar que sufrieron el acoso institucional. En la tarde del 13 de febrero, una comitiva policial realizó un nuevo allanamiento. Omar no estaba, y uno de los uniformados le dijo a su madre que “si el guacho no se presenta hoy, mañana lo tenés muerto”.

Milton relató que al día siguiente se levantó a las 8 para ir a trabajar y fue a buscar a su hijo, quién lo acompañaba en las changas. Sin embargo, encontró a su hijo cansado, por lo que prefirió dejarle el ventilador prendido, cerrar la puerta y salir sin él. Sandra completó el testimonio relatando que Omar acabó por levantarse a las once, y tras tomar unos mates salió a encontrarse con unos amigos. Ella no quería que él saliera ese día, temiendo por las amenazas.

Los testimonios que siguieron en el juicio, buscaron esclarecer lo sucedido a las 13:00 hs., poco después de que el joven se alejará de su casa, cuando cayó abatido por los disparos de Flores en la intersección de las calles 43 y 122. Los testimonios para este caso correspondieron al supuesto intento de robo de una moto por parte de Omar y otro joven, la cual era conducida por un ex policía, empleado en aquel entonces del Ministerio de Seguridad. Para la reconstrucción del caso, prestaron declaración el motociclista y cuatro testigos.

El paso del tiempo dio nota en las declaraciones, con la presencia de importantes contradicciones entre las declaraciones realizadas en los días posteriores al hecho, y las presentadas en la audiencia. En la sala, el motociclista y una testigo dijeron haber visto un arma en la mano de Omar, sin embargo, se les hizo notar que al momento de las declaraciones iniciales de la causa, ambos habían remarcado que no vieron ningún arma en las manos de Omar o el otro chico. Ninguno de los dos -ni de los otros testigos-, vio el disparo de Flores. Sin embargo, estos sí aseguran que escucharon un grito que decía “alto policía” y a continuación una detonación.

Los restantes testimonios fueron de peritos de la Policía Científica, así como médicas de la morgue. Estas últimas explicaron que el cuerpo del joven llegó por la noche a su dependencia, y fue al día siguiente por la mañana que se realizó la autopsia. Describieron que en la misma pudieron identificar que la bala que atravesó al joven tenía un trayecto de delante hacia atrás, de izquierda a derecha y levemente de arriba hacia abajo.

En las declaraciones de las encargadas de realizar las pericias, se destacó el testimonio de la Subcomisario Mohana Alejandra. Dio cuenta de que si bien tenía conocimiento de que el autor del disparo era un policía bonaerense, y por lo tanto no le correspondía realizar la pericia a su fuerza, fue la fiscal Ana María Medina quien ordenó que conduzcan el peritaje. Dicho testimonio cobró relevancia para la causa complementaria que se cursa en la justicia bonaerense, donde se investiga el encubrimiento en torno al homicidio de Omar.

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