Amalia Arias Gozurreta forma parte del colectivo Economía Femini(s)ta, quienes además de hacernos ver las inequidades de género en términos económicos, hoy llevan adelante la campaña #MenstruAcción.

Juana Sostén se comunicó con ella para charlar sobre esta iniciativa que, entre otras cosas, propone la quita del IVA a los productos de gestión menstrual.

¿De dónde surge esta idea que luego devino en la campaña #MenstruAcción?

Bueno, con Economía Femini(s)ta estábamos trabajando en un especial para el día de la mujer, el 8 de marzo, y con Mayra Zak, coautora de la nota sobre los costos de la menstruación, nos pusimos a pensar en estos temas. Habíamos comprado la copa menstrual hacía poquito y queríamos reasegurarnos que estábamos ahorrando dinero, como promete su publicidad. Nos pusimos a sacar cuentas: no teníamos ni idea de lo que gastábamos anualmente en toallitas, tampones y demás productos de gestión menstrual. Y dijimos “Pará, esto vale la pena compartirlo”. A partir de ese artículo, con Agustina Mileo, Laura Belli y el resto de las chicas de Economía Femini(s)ta empezamos a gestionar por un lado la idea de recibir donaciones el día de la marcha y del Paro Internacional de Mujeres y por el otro empezar a impulsar un proyecto de ley o medidas que el gobierno podría tomar para “ayudarnos”, aunque no sería una ayuda, es algo que correspondería por tratarse de un gasto ineludible.

Entonces la campaña surgió de nuestras propias certezas de lo que nos costaba, a cada una, mes a mes, nuestra propia gestión menstrual.

A partir de la aparición reciente de la copa menstrual, que se promociona como un producto que nos permite ahorrar costos y reducir el daño ambiental, las mujeres, como bien les pasó a ustedes, nos pusimos a pensar en todo lo que gastamos en estos productos de gestión menstrual. Uno de los puntos más importantes de la campaña, algo que no nos habíamos cuestionado demasiado hasta el momento, es el hecho de que tengan un impuesto al valor agregado (IVA), ¿cuál es el reclamo de #MenstruAcción al respecto?

Antes que nada les paso un dato que me dijeron hoy: la patente de la copa menstrual es de 1937[1]. Se los juro. Es decir que toda mi vida fue una estafa de Kotex, OB, todas esas marcas. Ahora que las copas menstruales son más accesibles podemos hablar estos temas: sobre la reducción de costos y del impacto ambiental y también sobre lo que usamos en nuestro cuerpo. Uno de los puntos que nosotras marcamos sobre los productos de gestión menstrual es que estos se consideran “cosméticos”, entonces no tienen que explicar [sus productores] que el algodón fue fumigado con químicos. Todo eso lo absorbemos nosotras.

Como si menstruar fuera una decisión, como pintarse las uñas

Tal cual. Como si esos productos no estuvieran en contacto con ninguna mucosa. Como decían, las dos propuestas que hacemos desde #MenstruAcción son por un lado la quita del IVA y, por el otro, la distribución de estos productos. Los productos de gestión menstrual son caros y encima están gravados: es una suerte de impuesto a ser mujer. Y con distribuir los productos a lo que nosotras hacemos referencia es a hacerlos accesibles en salitas, escuelas, hospitales, cárceles. No es algo electivo, menstruar no es algo que podamos elegir. Hay mujeres que no pueden acceder a estos productos. Esas son, entonces, las dos patas centrales de nuestro reclamo.

Cuento una experiencia personal: hace unos años participé de un taller de radio en un centro de salud mental y un día en que visité un hospital psiquiátrico y recorrí el ala femenina de la institución pude observar en qué consistían las toallitas de una mujer que está internada en un hospital monovalente: eran gasas. Esa era la manera en que estas mujeres gestionaban su ciclo menstrual: como si fuera una herida. La pregunta que me quedó fue “Dentro de ese hospital o de los hospitales en general, ¿Se habrán hecho la pregunta por la gestión menstrual de las mujeres internadas?”

Bueno, nosotras hacemos mucho énfasis en el tema vocabulario. Por eso nosotras decimos “gestión menstrual” y no “higiene menstrual” porque la palabra ‘higiene’ remite a suciedad, y en realidad no es suciedad, es algo propio del cuerpo. No es algo sucio ni enfermo. Es algo que gestionamos para poder hacer nuestra vida cotidiana.

Hace unas semanas me pasaron un link a un documental de mujeres que viven en la calle en Nueva York, sobre cómo gestionaban su periodo. Algunas decían cosas como “Yo voy al baño público del parque y uso una media”: una media con la que hacía un bollito. Esa era su forma de gestionar la menstruación. Por supuesto que acá en la Argentina también pasa, no hace falta irse tan lejos. Lo valioso de ese documental es que te mostraba la realidad, te lo decía así, en la cara.

Claro, no importa de dónde sean las mujeres, es algo que nos ocurre a todas. Desde la campaña #MenstruAcción, ¿qué es lo que ustedes proponen en el “mientras tanto”, es decir, mientras pedimos por la quita del IVA y la distribución de productos de gestión menstrual en hospitales, escuelas y otras instituciones públicas? ¿De qué manera llevan adelante esta campaña?

Empezamos el día de la marcha, juntamos donaciones. Seguimos juntando. En nuestra página hay un mapa donde pueden ver dónde dejar sus donaciones las personas que están interesadas. Nuestra idea es gestionar estas donaciones con organizaciones que trabajen con mujeres en situación de vulnerabilidad hasta tanto tengamos novedades con respecto a nuestros reclamos.

Hay todo un discurso en torno a la menstruación. De hecho, la menstruación es un tema que se habla sólo entre mujeres y pareciera que puertas adentro. También circula la chicana machista de que si estás enojada o triste “estás en esos días”. Esta campaña también ayuda a derribar esos mitos.

Es un poco la idea, que empecemos a hablar. Al principio nos criticaron bastante, sobre todo mujeres grandes, que nos decían que fuéramos discretas al respecto, que estábamos “ventilando los trapitos”. Supongo que a todas nos lleva un tiempo darnos cuenta –está en cada una, en hablarlo con amigas, con compañeras– que esto es un gasto. Pero también está bueno que sirva para empezar a hablar entre mujeres. Porque lo que descubrimos que pasa es que las mujeres conocemos muy poco de nuestro cuerpo, y el resto de la gente también. Entonces es un camino de autoconocimiento. A veces nos pasa que pensamos “¿esto será normal? ¿me pasó a mi sola? ¿qué es esto?”. Está bueno empezar a hablar y a compartir experiencias.

Que sobre todo deje de ser un tabú entre mujeres, que es el colmo de los colmos. Y que deje de ser un tabú a nivel social. Muchas personas menstruamos, no solo mujeres. En la página ustedes ponen la cifra: son 10 millones las personas que menstrúan en la Argentina. Es un número enorme para que sea un tabú; además está siempre la “risita” (en especial de los varones) cuando mencionamos la menstruación, como si fuera algo incómodo de hablar.

Sí, y esa risita ni siquiera quiere decir “¡Ja, ja! ¡Menstrúan!”, quiere decir “No sé de qué me estás hablando y no quiero saberlo”. Muchos te dicen “No, las mujeres no menstrúan y no se depilan”.

Para muchos directamente no vamos al baño…

Sí, y esa cifra que mencionaban antes es súper importante: somos 10 millones las personas que menstruamos. No todas las mujeres menstruamos y no sólo las mujeres menstruamos: los varones trans siguen menstruando y también tienen derecho a acceder a productos de gestión menstrual. Somos muchxs. De hecho en la nota, para dar una idea de los desechos que generamos al año, usamos como comparación a los elefantes [21.710 elefantes adultos]. Fue lo más pesado que se nos ocurrió (risas). Son desechos que no son degradables.

En relación al tabú del que estuvimos hablando, aún entre mujeres, ¿cómo responde la gente a la campaña? ¿Hay colaboración? ¿Qué ven ustedes en los distintos puntos de recolección de las donaciones?

Hasta el momento hemos tenido muchas donaciones pero lo más interesante fue que el día de la marcha (yo no pude ir, pero fueron mis compañeras) fuimos con la duda de si finalmente vendría o no la gente, de si terminaríamos paradas solas con el cartel gigante, sin éxito. Pero las chicas volvieron con cuatro bolsas de residuos llenas de donaciones. Hubo un caso de una chica que llevó cincuenta toallitas reutilizables hechas en tela, cada una con su instructivo, y las chicas le preguntaron si ella se dedicaba a hacer esto y ella dijo que no, que las había hecho exclusivamente para la campaña, para que las podamos distribuir entre mujeres que quizás no tienen acceso a los productos.

Un gesto sororo.

Tal cual.

Ocurre también que ante situaciones de emergencia o de catástrofe, como por ejemplo las inundaciones que sufrimos acá en La Plata en el año 2013, siempre se piden donaciones de colchones, alimentos no perecederos, pañales, todo muy necesario, pero nunca se mencionan los productos de gestión menstrual. Si a las minas se les arruinaron las toallitas, que se arreglen.

Tal cual, a nadie se le ocurre donar y a ninguna campaña se le ocurre pedir. Piden agua, leche en polvo, pañales, alimentos no perecederos, pero, ¿y a la mujer que se le inundó todo? Recuerdo las imágenes de la inundación en La Plata, con casas con agua hasta el techo, la mujer que se indispuso ahí, ¿qué hace? No tiene nada para sostenerlo. A nadie se le ocurrió. Es el colmo de la invisibilización. Piden de todo, hasta colchones, pero ningún tampón.

Ha sido un gusto hablar con vos, la verdad que nos abriste los ojos al respecto de, por ejemplo, la fecha de la patente de la copa menstrual, ¡qué bronca! ¡Qué tarde nos llega la información útil para nuestros cuerpos!

Terrible. Ochenta años.

Y todavía es difícil conseguirla barata. Estamos siempre atentas a esas promociones mensuales de 2×1…

Sí, pensamos en hacer la inversión, y eso que somos mujeres de clase media, tenemos un trabajo estable, podemos pagar 500 pesos. Pero hay mujeres que por más que quieran usarla no pueden afrontar ese gasto.

 

[1] El comienzo de una nota del diario La Nación, fechada el 9 de mayo de 2015, dice así: “Inventada en 1937, la copa menstrual ya pisa fuerte en el mundo”. La nota está archivada bajo la categoría “medio ambiente” y, curiosamente para una nota digital de ese medio, no tiene comentarios de sus usuarios.

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