Un arma no vista en la escena del crimen, y que aparece horas después en la morgue policial, fue el eje de la segunda audiencia del juicio. La sobreintervención estatal sobre Omar Cigarán, también estuvo presente, esta vez en la declaración de la Defensora Juvenil, María Klappenbach. Ésta, a su vez, presentó sus sospechas sobre la actuación policial en el marco del homicidio.

La defensa del policía Walter Flores sostiene que el 15 de febrero de 2013, él volvía en auto a su casa cuando vio el intento de robo de una motocicleta por dos jóvenes. Uno de ellos, con un arma en la mano, amenazó al motociclista. Flores dio voz de alto. El joven armado le habría apuntado, y entonces él disparó.

Dicha sucesión de hechos presentada por la defensa de Walter Flores, ubica la supuesta arma que portaba Omar, en un lugar clave del debate. Sin embargo, la presencia de la misma aún no pudo ser demostrada en el juicio. En la primera audiencia, dos testigos entraron en contradicción con las declaraciones que realizaron en a pocos días del hecho en 2013. El lunes, durante la primera audiencia, sostuvieron que habían visto un arma o “algo como un arma”, pero anteriormente habían hecho hincapié en que en ningún momento vieron una.

El debate sobre el arma continuó en la segunda jornada del juicio. Tres policías que participaron del operativo prestaron declaración y negaron haber visto una pistola. Dos de ellos fueron los primeros en llegar a la escena del crimen. Se encontraba patrullando la zona en un móvil, cuando vieron a Omar corriendo. Al acercarse a él, este ya estaba caído en el piso con la herida de bala en su pecho. Dijeron no haber visto ningún elemento llamativo en los alrededores. El tercer uniformado en declarar fue Carlos Alberto Gandolfi, actual Jefe Distrital La Plata Centro, y entonces Jefe de la Comisaría 2°. También negó haber visto un arma en los alrededores, cuando llegó al lugar de los hechos.

Tras un cuarto intermedio, la audiencia se retomó con una advertencia de la abogada Carmen Verdú, representante de la querella. Señaló que el siguiente testigo era Marcelo Adolfo Menzulo y su testimonio podría incurrir en una autoincriminación. Detalló que el mismo es señalado en otra causa judicial que investiga el encubrimiento entorno al crimen de Omar dónde, entre otras irregularidades, se sospecha que Menzulo plantó un arma en las prendas del joven. El tribunal autorizó el interrogatorio siempre y cuando no se realizaran preguntas que encaminen una autoincriminación.

En febrero de 2013, Menzulo era Jefe de Guardia de la Morgue Policial cuando recibió el cuerpo ya sin vida de Omar Cigarán. Indicó que al momento de descargarlo de la ambulancia para ubicarlo en una camilla, notó algo entre las ropas de Omar, compuestas por no más que unas bermudas. Fue allí donde dijo haber encontrado un revólver ante lo que llamó a la fiscal y el perito balístico. De las dos jornadas de juicio, su testimonio es el único que apunta expresamente a la existencia de un arma en poder de Cigarán.

“No le conviene que responda esa pregunta”

Así habló la Defensora Juvenil, María Klappenbach, cuando uno de los abogados defensores le pidió su opinión sobre las condiciones en que murió Omar. Declaró que conoció al joven en 2011, cuando llegó a su defensoría acusado de un robo en una causa donde estaba imputado sólo por las actuaciones policiales. Allí conoció a su familia y tomó conocimiento de la sobreintervención estatal que recaía sobre Omar, pasando por una amplia y diversa cantidad de instituciones, incapaces de atender sus necesidades y sus problemas con adicciones.

Klappenbach apuntó que Omar estuvo un tiempo detenido, y tras volver a su casa se encontraba cumpliendo ciertas condiciones para su libertad, tales como trabajar y estudiar. Sin embargo, la Defensora señaló que las hostilidades policiales continuaron en el tiempo,impactando ya sobre toda la familia. Ilustró así que tomó conocimiento de una detención por averiguación de identidad por parte de la Comisaría 2°. Al llamar a la dependencia, habló con el jefe de calle, ante quien protestó por la detención apuntándole que “no necesita certificar su identidad, no necesita ubicarlo, ya lo conoce, ya sabe dónde vive”. A continuación se dirigió a la fiscalía juvenil, que no había sido notificada de la detención, y a pesar de disponer su inmediata libertad, los oficales lo retuvieron dos horas más.

El amedrentamiento policial tuvo como correlato el impulso de un habeas corpus por el padre de Omar y la defensora, que apuntaba a proteger a Omar especialmente de los hostigamientos por parte de la Comisaría 2°. Explicó que los oficiales de la comisaría se molestaron por la situación, e incluso el entonces Comisario Gandolfi lo comentó en una reunión vecinal del Barrio Hipódromo. El titular de la dependencia habría dicho en la junta: “no puedo hacer nada por el Habeas Corpus”.

Klappenbach destacó que al enterarse de la muerte de Omar, le precocupó que fuera la Comisaría 2° la que tomó actuaciones sobre el hecho. Al ser la primera abogada en tomar en sus manos la causa por el homicidio, explicó que tenía muchas dudas sobre la intervención policial en el caso, y observó “cosas raras en la causa”.

Al finalizar el juicio, Radio Futura habló con los abogados de la familia de Omar Cigarán, Pedro Auzmendy y Sofía Ballesteros, quiénes hicieron un balance de la audiencia y contaron cómo continúa el juicio.

Escuchar/Descargar la entrevista completa a los abogados

 

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