A 40 años de los operativos, escuchá la entrevista a Ernesto Valverde, autor del libro “LOMJE. Libres o Muertos, Jamás Esclavos”.

EVLuego de 10 años de trabajo, Ernesto Valverde, publicó “LOMJE. Libres o Muertos, Jamás Esclavos”, un libro donde reconstruye la historia de tres emblemáticas casas montoneras de La Plata atacadas durante la última dictadura cívico militar. En diálogo con RAP, repasó su investigación luego de que por primera vez se realizaran actividades conjuntas entre los tres lugares ante el 37° aniversario de los operativos policiales militares.

Hace más de una década, Ernesto Valverde recibió en una Marcha de la Resistencia organizada por Madres de Plaza de Mayo un volante que hablaba sobre la masacre de calle 30 donde un operativo conjunto del Ejército y la Policía Bonaerense asesinó a cinco integrantes de Montoneros y despareció a la bebé Clara Anahí. A partir de ese hecho, comenzó a indagar en las biografías de quienes militaban allí y, clandestinamente, editaban la revista Evita Montonera, volantes y documentos. Con el transcurso de entrevistas, búsquedas en archivos y revisión de documentos, dio con la historia de otras dos casas de la organización atacadas por grupos policiales y militares durante la dictadura: una ubicada en 63 e/ 15 y 16 y otra denominada “La Columna”, en 139 e/ 47 y 49, que funcionaba como espacio para reuniones. Así nació LOMJE. Libres o Muertos, Jamás Esclavos, un trabajo de investigación de la resistencia de estas tres casas emblemáticas de La Plata atacadas durante la última dictadura cívico militar en noviembre de 1976. “El título del libro habla de lo que pensaban estos chicos”, afirmó Ernesto.

libro“Es un libro en el cual se busca recuperar la memoria de personas que habían sido olvidadas. No está hecho para familiares ni para militantes, está hecho para que las nuevas generaciones entiendan quiénes dieron literalmente la vida y sepan que los militantes de la década del ´70 eran chicos y chicas jóvenes que se pusieron al hombro la necesidad de luchar por justicia social”, afirmó el autor. Además, dijo que “están relatadas las historias de cada una de las familias, no todo se trata de una cuestión de armas, también hablamos de las cuestiones cotidianas (…) esta gente sin duda no sólo miró al prójimo sino que puso sobre la mesa lo más valioso que puede tener: la vida. Más allá de lo que uno piensa, hay que intentar entender cómo pensaban ellos y tener en cuenta cuál era la realidad de ese momento”.

El 22 de noviembre cayó la casa de 139 e/ 48 y 49, donde estaban Mirtha Noemí Dithurbide y cinco compañeros más, cuadros montoneros. El mismo día cayó la casa de María Isabel Gau y Adolfo Berardi (63 e/ 15 y 16). El 24, la casa de 30 entre 55 y 56, donde asesinaron a Diana Teruggi, Roberto Porfidio, Daniel Mendiburu Eliçabe, Juan Carlos Peiris y Alberto Bossioy robaron a la niña Clara Anahí Mariani, a quien su abuela Chicha aún busca. Los tres lugares tenían en común un sofisticado escondite, conocido como “embute”, para esconder armas o documentación de la organización.

Entramado de historias

El libro fue editado en 2012 por la editorial platense De la Campana y, en este momento, está en preparación una edición aumentada y corregida. “El trabajo fue difícil, hubo gente que no quiso hablar o no sabía si iba a salir publicado. Cada uno hablaba de su papá, de su compañeros y yo le decía que el libro no era sobre una persona particular, sino sobre un grupo de gente. Hubo muchos resquemores hasta que el libro salió; después noté agradecimiento, especialmente de los integrantes de la casa de calle 139 que estaba más olvidada. Y cada presentación es un momento muy intenso, muy sentimental”.

“Pasaron muchos años pero esto todavía genera mucho ruido y pasa porque las heridas están abiertas, porque no se sabe qué pasó, entonces no hay justicia. Y lo mínimo que podemos hacer es tratar de difundir y de contar lo que pasó. Y si no sabemos lo que pasó hay que averiguarlo, estamos obligados a hacerlo”, afirmó.

Aniversario compartido

Actualmente, la casa de calle 30 funciona como espacio para la memoria y está bajo la gestión de la Asociación Clara Anahí que preside Chicha Mariani; el inmueble fue conservado tal cual quedó tras los ataques de 1976 y se están realizando allí tareas de preservación arquitectónica. La casa de calle 63 tomó el nombre de “Bichicui” en homenaje a Nicolás Berardi Gau, cuyos padres fueron asesinados allí; Nicolás la recuperó en 2004 y la define como un “espacio de memoria habitada” donde vive un grupo de jóvenes. El inmueble ubicado en calle 139 ya no existe como tal, pero este año se colocó una baldosa blanca como parte del proyecto de homenaje a desaparecidos impulsado por el municipio.

Este martes hubo una jornada cultural en el Bichicui y hoy desde las 18hs se realizará el tradicional acto en la casa de calle 30.

Entrevista completa

Los comentarios están cerrados.