Emilio RuchanskyEmilio Ruchansky publicó recientemente su investigación “Un mundo con drogas”. Allí recorre 6 países para recolectar experiencias alternativas al prohibicionismo. “El libro plantea que hay formas de salir de la prohibición, que no implica la liberalización de las drogas”, afirmó.

España, Holanda y Uruguay presentan casos de regulación del mercado del cannabis de distintas maneras y niveles. Suiza por otra parte, presenta la experiencia de ONGs que ofrecen espacios para un consumo controlado. Por su parte, Bolivia refleja el caso de una lucha cultural para que se detenga la persecución a la hoja de coca, calificada de estupefaciente por la ONU al nivel del opio y la cocaína.

¿Alguno de los casos retratados en el libro pueden asemejarse a la realidad Argentina?
El caso de Uruguay es bastante cercano aunque antes de la regulación estaba despenalizada la tenencia para consumo personal de todas las sustancias. En España, la tenencia no está penada pero sí multada. El libro plantea que hay formas de salir de la prohibición, que no implica la liberalización de las drogas, sino una regulación como tienen el alcohol o el tabaco. Los objetivos que tuvo la regulación en el caso de Holanda eran bastante modestos: simplemente separar el mercado del cannabis del de la heroína y en el caso de Uruguay separar la marihuana del mercado de la Pasta Base.

¿Considerás que con esta investigación se derriban algunos mitos vinculados a las drogas?
Por ejemplo, se muestra que es un mito que el cannabis es la droga de entrada, sino que es el dealer, y es él el que regula y que pone en bandeja qué se consume y qué no. Romper eso es un paso sanitario importante.
El libro también habla de la historia de la metadona en E.E.U.U., que demuestra que muchísimas muertes se podrían haber evitado si había programas de sustitución de metadona para hereinomanos. También habla de un programa de la ONU, proyecto cocaína, que nunca se publicó. Concluyó la investigación que el clohidrato de cocaína consumido recreativamente no genera un problema sanitario de magnitud a diferencia de lo que el mundo cree.
Las drogas son un bien de consumo, por eso se llama un mundo con drogas, porque si uno acepta que las drogas existen, podemos empezar a trabajar de otra forma. Eso no quiere decir que quiero que la gente se drogue, pero hay que asumir que las drogas existen y veamos cómo contener esta demanda.

¿No es una visión derrotista sobre el tema decir “en el mundo hay drogas y no hay solución”?
No hay una visión de “nos ganó la droga”, porque la droga no gana nada, no es una persona, no es un ejército, y la droga no se te mete por la nariz, vos te la metés por la nariz o los pulmones, o por las venas.
El tema es que nunca se aceptó que la gente consume, se aceptaron ciertos consumos. Por ejemplo: en Argentina mucha gente se muere por sobredosis de alcohol, pero hay propagandas de alcohol en la televisión y las empresas cerveceras publicitan eventos deportivas. ¿Cuántas se mueren por fumar marihuana en Argentina?, nadie.
El problema no es si es derrotista, el problema es que la prohibición generó 70 mil muertos y 20 mil desaparecidos en México, entonces creo que el problema no es la droga, es el narcotráfico. No hay una visión derrotista, lo que hay es que la guerra nos está derrotando. Cuanto más hacés crecer la represión, más crece el narcotráfico, más cara sale la sustancia, más armas se compra el traficante, más armas quiere la policía.

La gente que estamos matando, y se está matando, porque de la prohibición nace el trafico, es mucha más que la gente que muere por sobredosis, y en esos casos es por sustancias que son adulteradas porque son ilegales, o personas que no saben consumir porque no hay información..

¿Por qué no existe en el sistema capitalista esta perspectiva de integrar las drogas al mercado legal?
Porque hoy para el capitalismo es mucho más negocio el lavado de dinero que produce la droga. Zaffaroni dice que con la prohibición fabricamos oro, y es cierto. Hacemos que la mierda sea oro, porque sacar plata de sustancias tan malas como la pasta base, habla de lo que es este mercado. .
Hay un cambio en Obama porque esta prohibición produce un encarcelamiento masivo, y la mayoría son negros y latinos. Obama fue a cárceles y admitió que las penas son desproporcionadas.
Cuando planteo estos temas no hablo ya del derecho a consumir que es muy importante, sino que el problema es carcelario, es el poder y las cajas de la policía y cómo se genera un parapoder entre traficantes y policía. Hay que tomarse un poco más en serio el tema, y entender que es un tema de DDHH.

¿No hay grupos interesados en que el negocio vaya para otro lado para beneficiarse? En el caso de Uruguay, Soros, accionista de Monsanto, financió la campaña a favor de la nueva política en Uruguay.
Financió en parte una campaña por televisión y financia proyectos por la migración, y otros temas. Uruguay está en juicio con Philip Morris, si se quiere hablar de poder, hablemos de las tabacaleras, hablemos de las cervezas Heineken, que son empresas poderosas.
El cannabis es una industria mucho más horizontal, porque la diferencia es que por ejemplo podés tenerlo en tu casa. La cerveza no podés. Y el tabaco tenés que alquilar una hectárea para todo lo que fumas en un año.
Es como que se quiere buscar un cuco. “Ahora el capitalismo quiere la marihuana”,y obviamente que cuando se regule va a haber gente que haga negocios. Y lo que vi en Estados Unidos es gente haciendo negocios, pero no haciéndose millonarios. De todas maneras, a mí lo que me interesa es que no haya gente presa. Pensemos en la gente asesinada por la prohibición.un mundo con drogas

¿Dependerá de la fuerza de los Estados para paliar los mecanismos del mercado para cooptar las drogas, o de la gente?
Creo que depende primero del cambio ciudadano. Ojala los políticas entendieran la gravedad de la situación. En los viajes que hice, siempre fue la gente la que apuntaló el debate. A mí me parece un tema hasta generacional, que nosotros tenemos que insistir, y no es hedonista. Porque muchas veces nos van a decir “este es un tema de la clase media, no piensan en los pibes que toman paco”, y la verdad es que los políticos no piensan en los pibes que toman paco, prefieren meterlos en cana. Tampoco le demos la mano a esas críticas, porque son más hipócritas. Y justamente, es un tema de clase porque los que caemos detenidos no somos la gente de clase media, son los pibes que consumen paco.
Hay que empezar a buscar nuevos caminos, y el libro trata de eso. Tenemos que empezar a generar conciencia.

Considerando que estamos lejos de empezar a hablar de la despenalización en Argentina, ¿qué otras formas hay para abarcar este problema?
Creo que la solución en los años venideros no va a venir de los gobiernos. Es muy importante tener a Chile que acaba de aprobar el autocultivo, y Uruguay que está regulando. Son avances, y son países limítrofes. Es importante que la gente que cultive, se asocie, se junte; eso da protección, información, y en el marco de la legalidad por supuesto. Esos pueden ser clubes de cultivo mañana como son en España y Uruguay, y es una salida cooperativa, no capitalista porque no generan ganancia.
Pienso que cultivar es importante, sino seguimos siendo cómplices y víctimas del tráfico ilegal. La ley nos dice “vayan a comprar al narcotráfio, anda a alimentar al narcotraficante”. Es muy hipócrita la situación.

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