federico mastrogiovanniDesde que se inició la llamada “guerra contra las drogas” en México, más de 30 mil personas han desaparecido. Son una diversidad de contextos y factores donde se producen estos crímenes, que analiza el periodista Federico Mastrogiovanni en su libro “Ni vivos, ni muertos”.


Federico Mastrogiovanni hace una diferenciación esencial entre miedo y terror. El primero a pesar de ser una emoción desagradable, conduce a la acción y es un medio de supervivencia. El terror, en cambio, no lleva a una respuesta, es fundamentalmente inmovilizador. Esta aclaración le sirve para explicar el drama de la situación que se vive en México a partir de las desapariciones forzadas: “siembran el terror en la gente y a partir de eso se puede controlar el territorio”.

Mastrogiovanni es un periodista italiano que desde 2009 vive en la México D.F. Actualmente colabora con una diversidad de publicaciones entre las que se encuentra la revista “Variopinto”, dirigida por el reconocido periodista mexicano Ricardo Ravelo. En 2009 empezó el escritor italiano a dedicarse a investigar las desapariciones forzadas. “Cuando empecé a trabajar este tema no tenía idea de la magnitud de esta práctica en México”, dijo en comunicación con Rap Todo Terreno. ni vivos ni muertos

Policías, narcos, bandas delictivas, funcionarios judiciales y políticos. Todos ellos se mezclan y forman parte de esta tragedia a su manera. En su trabajo analiza distintos casos puntuales que a partir de sus singularidades le permiten la reflexión, el análisis, e incluso diagnóstico de lo que sucede hoy en México.

Entre ellos está el caso de Alan, un joven que estaba junto a unos amigos en una canchita de barrio el 24 de diciembre de 2011 por la tarde. Una camioneta se acercó a ellos, y un grupo de personas armadas se bajó preguntándoles por un tal “Reza”. Los chicos no respondieron y fueron secuestrados. Dos días después, la familia recibió un llamado de Alan. Se había escapado, estaba semidesnudo y golpeado en el Ministerio Público Fiscal de Chilpancingo, a tres horas del pueblo donde vivía. La familia fue a buscarlo, pero cuando llegaron le dijeron que Alan “se hartó y se fue”.

Otro es el caso de Daniel, un Hondureño que intentaba atravesar México, buscando un lugar mejor para vivir, y acabó siendo secuestrado por una banda que lo entregó a los zetas. Durante meses fue prostituido hasta que logró cobrar energías para escapar y volver a Honduras. Cuando Mastrogiovanni lo entrevistó, Daniel una vez más hacía el mismo camino, atravesando México, a pesar de que había jurado no volver a arriesgarse a pasar por ese infierno. Sin embargo, las consecuencias del golpe de Estado contra Zelaya le hacían imposible a Daniel seguir viviendo en su país.

El título del libro, alusivo a la cínica expresión del genocida Jorge Rafael Videla, es un nexo entre pasado y presente de la obra publicada 2014. “Me pareció importante rescatar esa rueda de prensa, porque se vuelve a dar, a repetir en otro contexto, en otra época; el Estado mexicano tiene esa misma actitud de indiferencia y hasta de agresión hacia las víctimas”, sostuvo el autor, y remarcó que “el Estado mexicano lleva más de 30 mil desaparecidos en los últimos 9 años no de dictadura sino de democracia”.

La hipótesis de Mastrogiovanni es clara y la dice en pocas palabras: “existe de parte del Estado por lo menos un tolerar o permitir esta práctica tan bárbara porque es funcional al control del territorio. Sabemos que la desaparición forzada es muy útil a ciertos actores para controlar los territorios a través del terror”.

Los intereses del Estado no son menores, cuando las regiones con más desaparecidos son sumamente ricas en gas shale y recursos minerales. “Esos recursos son el tesoro de México y están siendo explotados bárbaramente” dice Mastrogiovanni. Sostiene que son esos mismos Estados los que fueron fuertemente militarizados para permitir la instalación de las empresas trasnacionales.
Decomiso-Drogas-narco-Narcotrafico-20132Hay un permitir o dejar hacer del Estado”.


“Con la retórica de la guerra el narco se ha encubierto un genocidio o algo muy parecido
”, señaló Mastrogiovanni. Afirmó que “es una guerra donde no se entiende el rol del Estado y los grupos criminales, donde no se comprende donde acabo uno y empieza el otro”. Sin embargo, la interpretación de lo que sucede en México, y la posibilidad de considerar los acontecimientos como genocidio, abre sus debates. Por esto, Mastrogiovanni lo explica de la siguiente manera en su libro:

“La guerra se siembra, como los desaparecidos. La primera etapa de un proceso de guerra es el prejuicio social, la última el genocidio, no todas las guerras acaban en un genocidio, pero puede pasar, y en México ahora hay una situación genocida, porque hay un exterminio masivo de población con decenas de miles de muertos y de desaparecidos”.

Sostuvo el escritor que la llamada guerra contra el narco es utilizada para justificar cualquier tipo de violencia y violación a los Derechos Humanos. Dice así que se considera que hay aproximadamente 250.000 civiles muertos, y 30.000 desaparecidos. A esto, suma un dato escalofriante: explicó que el número de inmigrantes que atraviesan México que se encuentran desaparecidos, es igual o mayor a 30.000 , ya que son los casos que menos repercusión llegan a tener. Incluso señaló, que la idea del libro surgió luego de una investigación sobre la migración, en la que tomó dimensión del fenómeno de las desapariciones.

El accionar del Estado también es la negación y criminalización. El escritor sostuvo que al momento de realizar la investigación, antes de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, no se hablaba de las desapariciones. “Cuando intente hablar de con los funcionarios había una actitud arrogante y de negación, porque nadie estaba hablando de este tema”, explicó.ayotzinapa

La respuesta de los funcionarios a Mastrogiovanni era que se trataba de casos aislados. En su libro también da cuenta de la criminalización, y “algo habrá hecho”. Es así, que relata que tras la aparición de 35 cuerpos sin vida en una calle de Veracruz, el gobernador del Estado afirmó que “todos eran delincuentes con antecedentes penales y se merecían lo que les pasó”. Semanas después se comprobaría que en realidad la procedencia de las personas era diversa, conformada por estudiantes, profesionales y comerciantes.

Un caso paradigmático fue el de Nepomuceno Nuñez. Cuando su hijo fue desaparecido decidió entregar su vida para buscarlo. Fue así que tras un año de búsqueda consiguió una audiencia con el entonces presidente de México, Felipe Calderón. Pocas semanas después, fue acribillado en la calle. A pocos días de su muerte, un vocero judicial dio una conferencia de prensa para anunciar que Nepomuceno había estado preso, por lo que seguramente su muerte respondiera a un ajuste de cuentas. Mastrogiovanni señala en su trabajo, que en realidad Nepomuceno tenía un restaurante, donde una noche llegaron un grupo de narcos. Él los atendió a pesar de que el lugar debía cerrar, y en agradecimiento más tarde lo llevaron hasta su casa. Sin embargo, un reten policial los detuvo, y aunque la situación de Nepomuceno se aclaró en cuestión de semanas, el gobierno apeló a ese antecedente para justificar el asesinato del padre que buscaba a su hijo.
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