Desde México, Mariana Delgado presentó el Proyecto Sonidero, una propuesta que recorre las distintas aristas de la cultura sonidera de América Latina. La iniciativa reúne antropólogos, músicos, promotores, productores, fotógrafos, documentalistas y artistas de distintos lugares del mundo para difundir sus prácticas populares de gran influencia para la cumbia argentina.

Es difícil definir qué es la cultura sonidera, ya que incluye una cantidad enorme de estilos diferentes surgidos en México. Todo este movimiento gira en torno a los llamados “sonidos”, los DJ callejeros que se encargaban de armar los bailes populares desde los años ´50 llevando sus equipos de sonido adonde fuera necesario y cumpliendo un rol fundamental en la difusión de la cumbia latinoamericana, en particular la colombiana. Alrededor de los bailes sonideros empezaron a conformarse grupos que desarrollaron distintos estilos a los que llamamos cumbia sonidera, pero también surgió una forma de bailar y una estética gráfica propia que se plasma en afiches logos y tipografías.

El Proyecto Sonidero nació en México en 2008 con el fin de reconocer la potencia de este movimiento como respuesta creativa, que opera como una plataforma transnacional de expresión, innovación, mediación, participación y comunicación para amplios sectores de América Latina. Este es el territorio que explora su trabajo con la comunidad de sonideros, los espacios culturales y los ámbitos académicos y artísticos. Así, reúne a antropólogos, etnomusicólogos, promotores, productores, fotógrafos, documentalistas y artistas de México, Estados Unidos, Colombia, Brasil, Bolivia, España y Argentina. Su base está en el D.F,  desde donde construyen con una definición clara: “juntos producimos conocimientos y acontecimientos”.

Mariana Delgado, integrante del proyecto, explicó que, actualmente, “el movimiento se encuentra muy sano, diversificado con todo tipo de vertientes, contactos y redes”. En diálogo con Cultura Cumbia afirmó que “al mismo tiempo, a la fecha, el movimiento está sufriendo mucha marginación, ha sido hábil para adaptarse en la propia industria, todo el tiempo está en el futuro con una eficacia dentro del modelo cultura. En términos de la ciudad de México, existen restricciones de seguridadad civil y nuevas urvbanidades que son cada vez más asfixiantes y el movimiento se ha visto muy marginado d lo que es su ambiente natural -la calle- es una batalla que aún tenemos que dar con las autoridades del gobierno que son horrorosamente discrecionales, se han corrido hacia la periferia y los márgenes de la ciudad, pero en DF es un problema generar acciones. Falta que ganemos los espacios públicos”.

Por otro lado, Mariana afirmó que en los seis años que tiene el proyecto, se ha transformado la percepción que la población mexicana tiene de la música sonidera. “Falta que ganemos los espacios públicos, pero en las esferas. Antes los medios jamás en la vida iban a hacer caso al movimiento ni acercarse a sus figuras, estaban restringidos Y a razón del proyecto en todos los países de América Latina hemos volcado ojos y hemos inventado nuevas vías de comunicación. Todo esto ha sumado a una mayor visibilidad del movimiento”. “Las calles es donde nace y renace todo esto”, sintetizó.

Descargá el libro “Sonideros en las aceras vengase la gozadera”, editado por el Proyecto Sonidero acá


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